La rabia de Gamonal. Aspectos claves para entender un conflicto anunciado

Vecinos en la calle Vitoria, Gamonal | Fuente: Santi Otero (público.es)

Vecinos de Gamonal en la calle Vitoria | Fuente: Santi Otero (público.es)

por Doris Palacín (vecina de Gamonal) y Giuseppe Aricó (OACU)

Cualquier persona ajena a lo que está ocurriendo estos días en Gamonal podría fácilmente no entender por qué se están produciendo unas protestas tan contundentes en una ciudad aparentemente “tan tranquila” como Burgos. Para entender realmente lo que está pasando en Gamonal, es necesario escarbar mucho más en profundidad la superficie edulcorada de lo “inexplicable” que nos ofrece el discurso político y mediático dominante. En los vídeos editados por el Ayuntamiento de Burgos sobre el proyectado Bulevar de Gamonal se ve un carril bici, la ampliación de la zona peatonal actual, nuevos espacios verdes y zonas infantiles, así como la consecuente promesa de puestos de trabajo. Así presentado suena bien. Según palabras del concejal de Fomento, éstos vídeos fueron hechos para “comunicar las bondades del proyecto” ante las discrepancias de la Plataforma Bulevar Ahora NO y para solventar la supuesta falta de conocimiento que las personas de Gamonal tenían respecto al proyecto. ¿Dónde están, pues, las perversiones del mismo? Analicemos el proyecto sin música alegre de fondo.

Según la memoria publicada en la web del Ayuntamiento, el proyecto abarca, en una primera fase, el tramo de la calle Vitoria que va desde la Glorieta Bilbao hasta Eladio Perlado. Posteriormente, en una segunda fase, el Bulevar continuaría hasta Juan Ramón Jiménez, alcanzando una superficie total de 70.207,47 m2 de obra. Esto supone intervenir una de las arterias principales de la ciudad, una calle eminentemente comercial y vía de descarga del tráfico de Gamonal. Ya en la primera fase, cuyas obras comenzaron el jueves 9 de enero,  se planteaban transformaciones urbanísticas importantes. Algo que cuestionaría, de forma directa, el ingente coste del proyecto, los supuestos beneficiarios de su adjudicación y el impacto social del mismo sobre los vecinos. De seguir adelante el proyecto, el tráfico quedará reducido a un carril por sentido, en lugar de los dos actuales. En un principio se planteaba la opción de restringir el tráfico a los coches privados. Esto, sin embargo, fue rechazado posteriormente por el Ayuntamiento. Se llevará a cabo un aparcamiento a la altura del número 141 de la calle de Vitoria, frente a la Barriada Juan XXIII. En concreto, de dos plantas y 256 plazas de aparcamiento, las cuales posteriormente quedaron reducidas a 250, lo que supone la eliminación de unas 100 plazas de respecto a las 355 actuales, y con el agravante de ser en régimen de concesión por 40 años y al precio de 19.225 euros. Se creará un aparcamiento en superficie en la zona de las Torres, entre la calle Gonzalo de Berceo, Severo Ochoa y Manuel Altolaguirre, de 16.580,30 m2 y con 537 plazas de aparcamiento. Se construiría en un solar que, aunque la memoria señala que está en desuso, ya funciona como parking. Sin asfaltar, sí, pero parking al fin y al cabo.

En cuanto a los fundamentos estéticos que justifican este proyecto, en la memoria se apunta que “está basado en el principio de no discriminación o penalización al barrio de Gamonal”, y añade que “garantiza el tratamiento de la principal calle del Barrio de Gamonal en las mismas condiciones de diseño y calidad contemporánea que han permitido que el nuevo Bulevar ferroviario [ya existente en la ciudad] se convierta en una referencia a nivel nacional e internacional”. Con respecto a esto habría que investigar si, realmente, el barrio de Gamonal se siente discriminado por no tener en sus calles unas bombillas de diseño iguales a las que se pusieron en dicho Bulevar Ferroviario. También se sustituirá todo el mobiliario urbano y todas las canalizaciones de servicios (agua, energía eléctrica, alumbrado público, telecomunicaciones, gas natural y red de riego e incendios). Supuestamente, se encuentran deterioradas. Se prevé que las obras, adjudicadas por 7.893.234,54 euros el 10 de octubre de 2013, duren 16 meses y sean ejecutadas por la UTE Bulevar Calle Vitoria, formada por las burgalesas Copsa y Aroasa (del grupo Arranz Acinas), la constructora de uno de los socios habituales de Antonio Miguel Méndez Pozo, importante constructor conocido como “el Jefe”. Por otra parte, la dirección de las obras y el diseño del proyecto han sido adjudicadas a M.B.G. Ingeniería y Arquitectura SL, sita en el Edificio Promecal y propiedad del mismo Méndez Pozo, que cobrará 240.000 euros por ello. El circulo empieza a cerrarse.

Puestos de manifiesto estos aspectos, nos queda todavía una cuestión muy importante por aclarar: ¿qué repercusión tendría la ejecución de esta obra para el barrio? Los vecinos y vecinas que viven a ambos lados de la calle temen que sus edificios no estén preparados para que se abra un parking subterráneo frente a sus casas. Estos bloques de viviendas fueron construidos a finales de los años 60, en el lado de la barriada Juan XXIII, y a finales de los ’70 al otro lado de la calle. Las personas que compraron los pisos en ese momento eran, principalmente, emigrantes del campo con escasos recursos económicos que no se podían permitir el lujo de tener un coche.  Por eso no se construyeron garajes subterráneos. Por lo tanto, son edificios con pocos cimientos que podrían verse dañados por la obra. Además, según comenta Rosana, vecina arqueóloga, la calle Vitoria está asentada en un terreno inestable, formado por arenas y gravas cuaternarias. Y es que la calle Vitoria era la llanura de inundación del río Pico antes de que se comenzara a edificar, las aguas subterráneas son abundantes y permanentes en la zona, lo que también pone en tela de juicio la viabilidad del parking. Esa población que entonces emigró del campo a la ciudad es hoy una población envejecida que ha visto mermadas sus pensiones con los últimos recortes. Y las familias recién llegadas a la zona  son jóvenes de clase obrera hipotecados que, con suerte, han mantenido su trabajo. En cualquier caso, el grueso de este barrio de 90.000 habitantes no se puede permitir estos precios.

Analizadas éstas y otras características del proyecto se llega a la conclusión de que el Bulevar es totalmente innecesario ya que, lejos de solucionar el supuesto problema del aparcamiento del barrio, más bien lo privatiza, poniendo para ello en grave peligro la estabilidad de los edificios aledaños. Pero esto no es todo. Preguntando a los vecinos y vecinas a pie de calle sobre su parecer sobre la obra, la respuesta más común es que no es el momento para un proyecto así y menos con un presupuesto inicial de 8 millones de euros. En la calle la gente infla la cifra porque sabe que toda inversión de esta envergadura acaba siendo rebasada. En cualquier caso el mensaje central “Ahora no”, lanzado por la Plataforma Bulevar Ahora NO, ha calado en el barrio. Según comenta uno de los vecinos, no se puede gastar esa cantidad de dinero en el Bulevar cuando “se están cerrando guarderías, se reducen los presupuestos de los centros cívicos, se recorta en servicios sociales y cuando hay calles que no tienen alumbrado público”. Otro de los vecinos, teniendo en cuenta la situación de endeudamiento que tiene el Ayuntamiento, cuenta que “ni siquiera ha pagado el otro Bulevar”, y no entiende que ahora se empiece este proyecto. “Es un gasto del que se puede prescindir” – opina. Otra vecina señala que ha salido a la calle porque no quiere que el alcalde se ría de ella, “no ha preguntado a nadie. Y hay gente que se está quedando sin casa y sin trabajo. Ahí es donde tiene que ir el dinero”.

Por otro lado, los vecinos y vecinas entienden que este es un proyecto impuesto. A fecha 13 de enero, el Diario de Burgos desmentía que el proyecto no se hubiera difundido ni explicado: “El Ayuntamiento organizó una primera exposición con las 8 propuestas presentadas al concurso de ideas en la Casa de Cultura de Gamonal. Hubo otra en el centro cívico de Gamonal Norte, y los mismos paneles se mostraron también en el Cívico de Capiscol. Los redactores del proyecto, junto a técnicos del Ayuntamiento y al propio Ibáñez han mantenido decenas de reuniones en Gamonal y Capiscol, para explicar las obras y para coordinarlas. A propuesta de los vecinos se incluyó en la actuación la calle Doña Constanza, que no estaba inicialmente”. Sin embargo, lo que están diciendo los vecinos no es que el proyecto no se explicara, sino que no se tuvo en cuenta la opinión de aquella parte del vecindario que estaba en contra. Puede que tuvieran en cuenta sugerencias de los vecinos que estaban a favor a la hora de elaborar el proyecto, pero ¿cómo se encajó la negativa de la otra parte del vecindario? Para saber un poco más sobre este tema, preguntamos a Manolo, vecino presente en las movilizaciones desde el principio. Manolo apunta que el Ayuntamiento nunca ha querido escuchar al vecindario. Que cuando este proceso comenzó hace dos años, los vecinos y vecinas de Gamonal ya expusieron su rechazo al proyecto a través de unas urnas que se ubicaron en las exposiciones antes mencionadas. Según reconoció el concejal Ángel Ibáñez, votaron 3.000 personas pero ellos consideraron que era una parte residual del conjunto de la población que no había que tener en cuenta. Así, el Ayuntamiento prefirió escuchar al Consejo de Barrio que, posiblemente influenciado por su composición (fundamentalmente peñas financiadas exclusivamente a través de subvenciones del Ayuntamiento), votó a favor del proyecto.

Otro de los factores que han hecho que la gente salga a la calle, aunque aquí ya la intensidad depende del bagaje de cada persona, es la sombra de la corrupción urbanística y el hartazgo del fomento del ladrillo como motor económico. En general, la gente en la calle entiende que el proyecto en su totalidad ha sido adjudicado a la empresa M.B.G. Ingeniería y Arquitectura SL, propiedad de Méndez Pozo. En realidad se trata de un malentendido, ya que sólo se ha adjudicado a esta empresa el diseño del proyecto y la dirección de la obra. En cualquier caso nadie se explica el empeño del Ayuntamiento en seguir adelante con la ejecución del Bulevar si no es por la trama de intereses y amiguismos que se esconde detrás. “La obra pública está parada pero hay que seguir satisfaciendo las necesidades de los amigos, claro…” – comenta un vecino al respecto. La sombra de Méndez Pozo es alargada. Este hombre lleva años tejiéndose una tupida red de contactos e influencias en el seno del Partido Popular, algo que ha tenido una influencia indudable en las políticas locales de los Ayuntamientos de turno. Méndez Pozo es dueño de Promecal, un gran grupo de comunicación gestor de dos cadenas de televisión (Navarra Televisión y RTVCYL), frecuencias de radio, (Promecal explota sus frecuencias en Castilla y León de la mano de Onda Cero y gestiona Vive! radio, una radio fórmula con presencia en las 9 provincias de la región a través de 13 emisoras) y numerosas cabeceras de prensa (La Tribuna De AlbaceteDiario de ÁvilaDiario de Burgos, etc.). Esto le convierte en una figura para el sostén ideológico del Partido Popular y le otorga al tiempo una influencia incalculable. Lo que diferencia a Méndez Pozo de Berlusconi es que el primero, en lugar de optar por la política, optó por la construcción. Méndez Pozo ya fue condenado a siete años de prisión por el Caso Burgos, en base a un delito de falsedad en documentos públicos y privados en relación con distintas irregularidades urbanísticas en la ciudad. Su relación con el actual alcalde, Javier Lacalle, y su influencia en el desarrollo del proyecto son imprecisas. Pero el propio Lacalle, entonces concejal de urbanismo, ya se vió implicado en 2006 en otra gran polémica al haber realizado un viaje a la Costa Azul francesa con todos los gastos pagados por varios constructores encabezados por el hijo de Méndez Pozo.

Son muchas razones, concretas y relacionadas con el Bulevar, las que han llevado a las vecinas y vecinos de Gamonal a salir a la calle. Pero detrás de la contundencia de las acciones, detrás del pulso firme de los chavales al tirar las piedras y al quemar los contenedores, está la situación de mierda (perdonen las personas sensibles) a la que se ha llevado el entero país por las, mal llamadas, políticas de austeridad. La situación de desempleo, la subida de impuestos, la falta de medios para llegar a fin de mes, los desahucios, los recortes en los servicios públicos y el hartazgo con la corrupción política están presentes en las asambleas y en las conversaciones en la calle. Como decía un vecino, “esto es el reflejo de la situación general de descontento, del queme. Esto es el reflejo de las políticas nacionales, de Madrid”. Una vecina creía que esta movilización haría posible seguir con otras, para parar desahucios, para seguir movilizándonos. “Al estar ya organizados, será más fácil” – decía. Otro vecino esperaba que también fuera posible ir a más. “Ojalá sirva para que se nos quite la caraja”- declaraba. Otros, en cambio, lo veían como una protesta puntual en contra de un proyecto concreto. A pesar de la paralización temporal de las obras, anunciada ayer por el propio alcalde Lacalle, los vecinos de Gamonal desconfían y siguen apropiándose con orgullo de la calle Vitoria. La real evolución de esto sólo el tiempo lo dirá, de momento lo que está claro, y que coincide con uno de los cánticos vecinales, es que “quien siembra miseria, recoge rabia. ¡Rabia, rabia, rabia!”.

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