Archivo mensual: diciembre 2018

París amarillo: performances de la violencia

Por: Alba Marina González

Evito ir a los barrios (arrondissement) de París. Pese a que no estoy del todo instalada en la ciudad los conozco y los detesto. Se trata de un sector de la ciudad obsceno. La opulencia y majestuosidad oculta una crueldad sin parangón. Pero eso no es violencia. Como se viste de Dior y de carros o coches de primera gama, no es violencia. Como luce pulcra, bien perfumada y cuidosamente adornada, no es violencia. Como suele contar con buenos modales e ir más que a la universidad a las grandes escuelas de estudios hiper elitistas (como en la que obtuvo su título Macron), no es violencia y así podría continuar hasta el infinito y más allá.

No obstante, los sábados 01 y 08 de diciembre de 2018 el plan era ir a Les Champs Élysées. Pese a que no hablo mucho francés cuento con un excelente traductor, intérprete y corrector, porque esto no solo se trata de saber qué dijeron sino el significado que eso tiene dentro del contexto. Por ejemplo, algunas de las consignas que por momentos se escuchaban eran provenientes de los juegos de fútbol, del deporte por excelencia de la clase popular francesa y las siguientes: Ici c’est París (aquí es París) y Macron, Macron on t’encule (Macron, Macron te vamos a dar por el culo). A nivel deportivo, Aquí es París es la consigna identificativa del París Sant Germain cuando juega con otros equipos y París te vamos a dar por el culo, la del equipo de Marsella cuando se enfrenta al París Sant Germain [1].

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“El pueblo quiere Dior”

Esta alusión deportiva denotaba la ocupación que se había hecho del París más rico y turístico, pero no ha sido la única. En el verano pasado cuando Francia resultó ganadora de la mundial de fútbol 2018 la gente de la periferia más empobrecida de París tomó la ciudad, la razón era otra, pero el sonido era el mismo. Arribaron las motos picando caucho de modo parecido a como lo hicieron muy cerca del Arc de Triomphe a pocos metros de un grupo de policías durante la última manifestación, la escena parecía la de un duelo a muerte que no se llevó a cabo, los enfrentamientos más violentos fueron no fueron con motos, pero vale exaltar las performances con estos vehículos en las clases populares parisinas y caraqueñas [2].

Recurriendo a otro tipo de performance tendría que mencionar a la danza. Tendría que evocar la metáfora del antropólogo y Prof. Manuel Delgado cuando habla de las manifestaciones, cuando da cuenta de la dimensión coreográfica en el acto de manifestar, de esos cuerpos que vienen y van, que avanzan y se distancian, que se agachan y se esconden, que esquivan y toman impulso y muchos, tras la intensidad de su arte (y de su poder), resultan lesionados. A lo que quizás sea oportuno agregar la presencia en la manifestación de personas en sillas de ruedas, cojeando y con muletas; evocando la letra de una música inicialmente de las clases populares en otras latitudes, la escena podría resumirse en la siguiente frase: conmigo baila hasta el cojo [3].

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“Macrón Dimisión”

Y si antes se daba cuenta de la performance bailable, ahora habría que hacerlo con la música. Tendría que mencionar la importancia del elemento musical en estos eventos, del sonido del tambor con su banda sonora de guerra que acompañaba e incitaba a algunos manifestantes a avalanzarse hacía la policía. El sonido evocaba a películas antiguas de guerra y servía de elemento cohesionador de una masa encolerizada y con poco que perder. Ahora bien, el sonido en vivo e instrumental no fue el único durante estos días, también hubo un caso que se repite en diferentes protestas de París. En esta ocasión se trató de un chico con un aparato de sonido portátil, una especie de mochila que llevaba consigo y de donde se proyectaba música electrónica, la cual azuzaba a un grupo de manifestantes que de la pura rabia decidieron que romperían las cadenas del jardin des Tuileries, cerca del palacio quemado durante La Commune de París y en el que jugaban a estar atrapados, cosa que lograron hacer con resultados contraproducentes. Cuando rompieron la cadena la gran reja del parque se vino debajo de algunos gilets jaunes, las imágenes suelen verse por cadenas de televisión a expensas de la reacción inmediata de los manifestantes que se avalanzaron a dos camiones de bomberos para pedir auxilio.

Otro performance o bien símbolo de entornos festivos y de habitus de la clase popular como principal forma de distracción fue la ingesta de alcohol. Resultaba llamativo toparse con personas que, además de sus chalecos, portaban latas grandes de cervezas. En un contexto como el vivido, en su versión más violenta, hacía falta aditivos y se ponía también de manifiesto la cotidianidad de estas personas, la falta de ingresos y de motivación para ir a un museo, teatro o espectáculo de danza y, por el contrario, el alcohol y la música como mecanismo de distracción y acompañante en momentos en las que no hay otra opción sino la de combatir contra un sistema violento y excluyente por naturaleza.

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“Policía”

Respecto a los chalecos cabe acotar que no fueron el único distintivo, había también chubasqueros (la lluvia también acompañó), trapos para limpiar, algo que fuese de color amarillo o naranja como los chalecos uniformes de trabajadores del transporte público, entre otras cosas, porque de aproximadamente 2 euros los chalecos aumentaron a 8 euros desde que la reivindicación comenzó…Y cuestiones relacionadas con el vestuario se presentan idóneas para conectar con otras de tipo decorativas: La Navidad.

Actualmente, la Av. de Les Champs Élysées está completamente llena de luces que engalanan los festejos o consumición decembrina. Sin duda, un atractivo turístico y para los propios habitantes de la ciudad y sus adyacencias es este. Sin mencionar el sinnúmero de tiendas que se agolpan en cada acera de esta gran avenida. De modo que al final de la contienda de la noche del sábado 08 de diciembre la imagen no podía ser más magnifique o metafórica. Las luces intermitentes en los árboles en perfecta armonía con el de las sirenas azules de la policía en medio de Les Champs Élysées y en pleno enfrentamiento con manifestantes que clamaban una navidad, también, para ellos.

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“La contienda final”

Y, por último, un dato relacionado con lo anterior que no puedo dejar pasar, sobre todo, viniendo de los países de donde vengo en donde la violencia policial en este tipo de eventos resulta significativamente mayor. Me refiero a la relatividad de la acción policial. Lo que intento decir es que, si no había enfrentamiento con los cuerpos de seguridad, si no se les lanzabas piedras o les desafiabas de alguna manera te hacían encarnar la frase de que: eres inocente hasta que demuestres lo contrario. Además, si pasabas desapercibido/a hasta decían bonjour madame (buen día señora) y se sonreían cuando revisaban tu bolso antes de entrar a las zonas de conflicto y veían que llevabas bolas de árboles de Navidad que sirvieron de barricadas y que portabas como souvenirs (recuerdos), por no decir que algunos de ellos estaban de nuestro lado. Ahora bien, como culmino relativizando una cosa también debo relativizar otra, en tanto mi objetivo ha sido contar lo que vi, lo que tiene que ver conmigo y lo que no logro ver en los grandes medios afanados en mostrar las vitrinas que se rompieron, los coches que se quemaron y los enfrentamientos más espectaculares que se produjeron. Y para ello, no me queda más que recurrir a la siguiente frase a favor de los manifestantes más violentos, en su mayoría hombres, jóvenes y hasta niños: la violencia no es algo con lo que se nace, se hace.

Madame Calalú

París, 10 de diciembre

Lo narrado se corresponde a las manifestaciones suscitadas en les Champs Élysées y alrededores los sábados 08 y 01 de diciembre respectivamente en la ciudad de Luz…. Hago la acotación porque durante 08 de diciembre se produjeron también manifestaciones en la Place de la République, en La Bastille (a continuación un performance musical: https://www.facebook.com/LaBasSiJySuis/videos/2157739151142368/) y cerca de la estación de metro de Nación, esta última por el Cambio Climático con personas disfrazadas de osos pandas y polares, así como la presencia de les gilets jaunes.

 

[1] Para el día 08 de diciembre los juegos de fútbol fueron cancelados. Por no hablar de importantes museos y monumentos que estuvieron cerrados y la résidence (residencia) de Macron y la Assemblée nationale (Asamblea nacional) blindada.
[2] Y de lo que dio cuenta en psicólogo y Prof. Andrés Antillano en su curso: Violencia y rentismo en Venezuela, impartido en el Institut des hautes etudes de l’Amérique Latine de la Université Sorbonne Nouvelle-París 3 en marzo 2018 (París-France).
[3] Joe Pastrana “Rumbón Melón” (1967).

 

Todas las fotos son de la propia autora

Este artículo fue originalmente publicado en Aporrea.org

 

 

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