Archivo del Autor: oacu

En el Idroscalo de Ostia, dónde murió Pasolini, 40 años después

Por Stefano Portelli (OACU). Este artículo fue publicado originalmente en catalán en La Directa, el pasado día 30/11/2015. Por otro lado, una versión algo más extensa del mismo fue también publicado en italiano por Monitori el día 2/11/2015.

Alrededor de donde en 1975 murió Pier Paolo Pasolini, aún se siente su presencia: y no en las celebraciones institucionales ni en el parque que lleva su nombre. Pasolini en Roma sirve sólo al lavado de conciencia de los ‘señoritos’: el bar donde se rodó Accattone es hoy punto de encuentro de la ‘clase creativa’ que echó a los habitantes locales, y su foto colgada allí es la típica ofensa después del daño (como la plaza del Raval dedicada a Montalbán). Vienen ganas de no nombrarlo más, de no pensar en él sino en privado y en silencio. Pero con sólo alejarse un poco de los sitios habituales, se vuelve a sentir bien vivo en la ciudad. Los lugares no son los mismos, pero los cuerpos sí. Lejos de las antiguas borgate, los barrios que los mantenían conectados, que daban profundidad a sus risas, menos homologados de lo que imaginaría, los ‘últimos’, como ellos mismos se definen, siguen allí.

En el Idroscalo de Ostia aún resiste una borgata espontánea. Un barrio autoconstruido de quinientos casitas, justo en la desembocadura del Tevere: nacido en la posguerra y crecido con la inmigración y las expulsiones del centro, fue tolerado por el Ayuntamiento, que por décadas prometió su regularización. Pero justamente esa marginalidad hizo que en el Idroscalo aún se encuentre Roma – la ciudad que Pasolini veía detrás de las plazas, calles y cuerpos homologados por el consumismo (véase aquí). Una mujer del barrio me envía esta frase diciendo que Pasolini la escribió para ellos: “Detrás de la masa de las casas se extiende la playa, un arco que parece sin fin, de un lado al otro del horizonte quemado por el sol que lo esculpe en el aire con sus colores derretidos. El gris de la playa, las piedras del acantilado, los cien tintes de los barnices de las casas, los yesos de las tapias, todo es amasado por el sol en una inmobilidad irreal. Pero en esta inmobilidad debida a la lejanía desde el mundo se siente desbordar la felicidad”.

En 2001 el arco sin fin de la playa – se ve en Caro Diario de Nanni Moretti – fue encerrado detrás de una pared de hormigón para construir el Puerto Turístico de Roma. El barrio se hizo aún más marginal; el golpe de gracia llegó nueve años después, cuando el alcalde (derechas) Gianni Alemanno ordenó su invasión por más de mil policías. Los antidisturbios armados tomaron el barrio entero, aterrorizando a la gente y abriendo paso a las excavadoras, que demolieron 35 casas. Los habitantes – que nadie había avisado – fueron transferidos en unos “residence”, bloques de pisos sin vender cuyos propietarios pactaron con el Ayuntamiento para que los usara en las “emergencias”: creando una emergencia, mucho dinero público cayó en bolsillos privados. La gente aún vive allí.

“En nuestro barrio – escriben – llegan los últimos, los que nadie quiere, sino para hacerles trabajar malpagados y sin derechos; nosotros, italianos del Idroscalo (parece que sin decir tu nacionalidad no se te nota) los acogimos sin pedir papeles, supliendo la ausencia del Estado”. Hace un año que entrevisto a gente y participo en las reuniones del barrio, intentando entender sus contradicciones y complejidades. En 2014 una operación policial destapó una extensa red criminal que recibió el nombre de Mafia Capitale, en la cual estaban implicados políticos de (casi) todos los partidos. Para evitar la disolució del Ayuntamiento, perjudicial para las contratas del Jubileo de 2015, se escogió un chivo expiatorio: Ostia. El Distrito fue considerado “mafioso”, las investigaciones se concentraron allí, y se salvó así el resto de Roma. Con la misma lógica, en Ostia es el Idroscalo la zona “abusiva” bajo ataque, cuando media ciudad se construyó gracias al clientelismo del Ayuntamiento, regularizando cualquier abuso urbanístico. Hay especuladores que llevan décadas sin pagar impuestos millonarios: pero el problema son los “miserables” que construyeron casitas en el río.

Así, el presidente del municipio de Ostia (izquierdas) dimitió cuando se le encontró pactando con el alcalde para ampliar el Porto Turístico sobre el Idroscalo. Los jueces de Mafia Capitale lo detuvieron junto con el dueño del Porto; pero se olvidaron de bloquear el proyecto urbanístico. Ahora en el Idroscalo tiemblan con cada cambio de consejal, con cada nueva declaración pública: podría ser un indicio de si les dejaran en sus casas o les volveran a desalojar. Imposible transmitir esa felicidad que Pasolini había percibido en esa zona del margen, que para los periódicos es sólo “abuso”: el desprecio que los potentados tienen hacia su gente es el mismo que hace 40 años tenían los demócratas cristianos hacia las periferias. Los intelectuales de entonces intentaban contrastarlo, con su ‘desesperada vitalidad’. Pero hoy, quienes sienten ese odio tienen seguramente todos sus libros en sus comedores, y habrán aplaudido en las celebraciones de la muerte del poeta. Sin duda, para ellos, mejor muerto que vivo.

1 comentario

Archivado bajo Antropologia urbana, Uncategorized

Arquitectura, Urbanisme i Poder Popular. Jornades per Vallcarca 10 i 17 d’octubre 2015

jornada-volta

Per más informació clica aquí

1 comentario

Archivado bajo Activisme, Antropologia urbana

Gentrificación es lucha de clases! Diferenciación socioespacial y conflicto en la ciudad contemporánea

cartel

El próximo día 9 de julio, algunos miembros del OACU coordinamos y participamos en un Panel sobre Antropología Urbana en el 1er. Congreso de Antropólogos Iberoamericanos en Red (AIBR). En el mismo evento, se realizará una nueva presentación del libro “Mierda de ciudad. Una rearticulación crítica del urbanismo neoliberal desde las ciencias sociales“.

El texto que aparece a continuación es el marco en el que se engloban distintas comunicaciones. En concreto, desde el OACU, además, llevamos las siguientes:

– Jaque al peón. Extracción de rentas, dinastías de poder y desplazamiento de clases populares en la Barcelona contemporánea, por Giuseppe Aricó, José A. Mansilla y Marco Luca Stanchieri, (OACU).

– “A quien dices tu secreto, das tu libertad y estás sujeto”. Una reflexión desde la antropología social acerca de la idoneidad del concepto ‘lucha de clases’ en la etnografía de la gentrificación, por Marc Morell, (UIB y OACU).

 

Gentrificación es lucha de clases! Diferenciación socioespacial y conflicto en la ciudad contemporánea

Han pasado ya más de cuatro décadas desde que Henri Lefebvre (1972) señaló cómo la urbanización, que hasta aquel entonces parecía que únicamente acompañaba a la dinámica industrializadora, empezaba a sustituirla como determinante de los procesos sociales. Éstos, a su vez, pronto se postularían fundamentales para entender las formas de apropiación espacial existentes (Harvey 1992) y el fraccionamiento espacial propio de las clases sociales (Castells 1974).

A esto hay que sumar la progresiva marginación que ha sufrido el concepto de la lucha de clase en la búsqueda de un sujeto de transformación social. A excepción de algunos casos dignos de mención (Oyón 2008) las cuestiones de clase han quedado enclavadas en lo exclusivamente económico, en un intento de eliminar todo matiz conflictivo como si de una supervivencia se tratara. Se ha abandonado, en definitiva, cualquier intento de comprender el cambio social inherente a la relación entre clases sociales, por no hablar de su importancia en la transformación urbana (Leeds 1994).

Sin embargo, en los últimos tiempos nuestros barrios se encuentran en la periferia de la atención social por mucho que la propia teoría los haya ideado como proyectos convivencia (Gravano 2005). Éstos han devenido elementos centrales para los agentes gentrificadores, principalmente la administración pública aliada al capital inmobiliario (Díaz 2010). Los barrios, y por ende las ciudades, se han convertido en terrenos idóneos donde llevar a cabo políticas de desplazamiento socioespacial como forma de superar modelos de relaciones interesadamente “degeneradas”, causadas por supuestos conflictos culturales, religiosos, étnicos, etc. Una clara expresión de ello es el abuso de términos como “espacio público” o “civismo” en aquellos discursos políticos que amagan la redención de la ciudad mediante intervenciones urbanas que se proponen acabar de una vez por todas con la naturaleza conflictiva que conjeturan.

Conscientes de la escasa literatura de cuño antropológico-etnográfico que existe sobre el tema de la gentrificación, y a sabiendas del creciente interés que ésta suscita en las nuevas hornadas de antropólogos que trabajan lo urbano, este panel pretende abordar estas cuestiones mediante la mirada cercana que aporta siempre la etnografía.

Bibliografía

Castells, M. (1974 ([1972]) La cuestión urbana. Madrid: Siglo XXI

Franquesa, J. (2010) Sa Calatrava Mon Amour. Etnografia d’un barri atrapat en la geografía del capital. Palma: Documenta Balear

Gravano, A. (2005) El barrio en la teoría social. Buenos Aires: Espacio

Harvey, D. (992 [1973]) Urbanismo y desigualdad social. Madrid. Siglo XXI

Lees, L. et al. (2008) Gentrification. Nueva York: Routledge

Lefebvre, H. (1972 [1970]) El derecho a la ciudad. Barcelona: Península

Oyón, J. L. (2008) La quiebra de la ciudad popular: espacio urbano, inmigración y anarquismo en la Barcelona de entreguerras, 1914–1936. Barcelona: Serbal

Savage, M. et al. (2013) «A new model of social class: Findings from the BBC’s Great British class survey experiment», Sociology, pp. 67-91

1 comentario

Archivado bajo Uncategorized

La gentificació. Fotogrames d’un barri en transformació

la_gentriFotografies i text de n’Álvaro Escudero i comentaris de l’OACU

L’any 1964, la sociòloga anglesa Ruth Glass va anomenar, per primera vegada, el procés que avui dia es coneix com a gentrificació: “un per un, molts dels barris obrers de Londres han estat envaïts per classes mitjanes. Cases rònegues i modestes -dues habitacions a dalt i dues a baix- han estat comprades, un cop els seus arrendaments s’han acabat, esdevenint residències elegants (…). Un cop aquest procés de ‘gentrificació’ comença en un barri, progressa ràpidament fins que tots els seus antics habitants de classe obrera n’han estat foragitats i tot el caràcter social del barri capgirat.”

A l’igual que els barris de Londres, el Poblenou de Barcelona fa anys que viu immers en aquest procés gentrificador que he volgut documentar.

Restes de l'actic barri del Tauat, primer assentament estable a aquesta àrea de Sant Martí de Provençals
Restes de l’antic barri del Taulat, primer assentament estable a aquesta àrea de Sant Martí de Provençals.
112
La antiga fàbrica de Cant Ricart encara espera el seu projecte definitiu i el començament de unes obres que, des del principi, van ser polèmiques.
113
Amb el pas d’una economia fordista a una altra postfordista o d’acumulació flexible, les grans factories del barri van desaparèixer. Només van quedar al Poblenou petites indústries, amb més possibilitats de sobreviure a la nova economia, i empreses de transport. Les indústries que una vegada van donar fama al barri van aprofitar la conjuntura per especular amb els terrenys i traslladar la seva producció cap a altres localitzacions.
114
Al final de la Rambla del Poblenou encara és possible veure alguns restes dels antigues habitatges del barri que resisteixen.
115
La finalitat de les xemeneies de les antigues factories és donar-nos a entendre la necessitat de les transformacions produïdes, a més de pal·liar, en certa mesura, la magnitud del canvi.
117
Allò nou i allò antic conviuen al barri del Poblenou. L’edifici blau és un dels pocs exemples d’habitatge públic construït al Districte 22@.
118
El que si ha aparegut al barri són instal·lacions artístiques i galeries d’art en búsqueda d’amplis espais i sòl barat.
119
Mentrestant continuen les promocions d’habitatges.
11101
Els antics espais industrials estan plens de nous edificis d’oficines i hotels. Els hotels són la nova indústria local de la ciutat i el Poblenou en té uns quants.
111111
La transformació productiva ha portat, a més, un canvi en el teixit social. De gent de fàbrica a gent de platja.
11102
Artistes i activistes del barri tracten de plasmar part de la memòria popular en algunes de les parets buides.

 Si vols descarregar el treball complet, fes click aquí.

2 comentarios

Archivado bajo Antropologia urbana

Urbanisme antipersones

Fons: OACU

Fons: OACU

L’Ajuntament de Barcelona expulsa el veïnat dels espais públics per beneficiar l’hostaleria i la indústria turística

Per Marc Rude (@marcrude) de La Directa @La_Directa

Si viviu a Barcelona o hi aneu sovint, segurament, us deveu haver fixat que, a les places, cada vegada hi ha més terrasses de bars. A la vegada, l’Ajuntament retira els bancs per seure que hi queden o bé els substitueix per cadires individuals, incòmodes i mal ubicades. Aquests canvis no són casuals, sinó que responen a un procés de transformació de l’espai públic per limitar els usos veïnals en benefici de l’explotació privada. Parlem amb Ivan Miró de La Ciutat Invisible, cooperativa santsenca que fa estudis, xerrades i rutes guiades que aposten per una Barcelona al servei de les persones que l’habiten. “Ens trobem amb un disseny urbanístic purament estètic. Es tracta d’una planificació urbana no democràtica, que porta a la mercantilització i la venda de la ciutat, en lloc de construir-la com un lloc on viure”, explica Miró.

A pocs carrers de La Ciutat Invisible, trobem la cooperativa d’arquitectes La Col. Entrevistem dues de les seves membres, que consideren que “l’Ajuntament vol convertir l’espai públic en una postal (…) Hi va un públic i se la mira. No ha de ser un lloc on la gent faci activitats”. Els bancs són un bon exemple: “Abans, a la plaça d’Osca de Sants, hi havia bancs llargs per poder seure, reunir-se… Ara, els han substituït per bancs individuals. Són bancs antipersona, col·locats a distància per dificultar la conversa i la relació social”, comenten a La Col. “Ja no existeixen espais sense pavimentar. Tot són places dures. Les que encara tenien algun raconet, algun tros de verd, l’han perdut. No hi posen arbres perquè no hi hagi ombra”, lamenten les arquitectes. “Al mateix temps, tot és uniforme; s’aplica el mateix model constructiu a tot Barcelona, fet que trenca la peculiaritat dels barris”. Per elles: “Aquest urbanisme té la intenció de modificar la conducta de la gent. Les places es conformen com a llocs de pas, que no convidin a quedar-s’hi. El missatge és que el carrer no és un lloc on fer vida, que has de seure a les terrasses perquè hi estaràs més còmode, perquè podràs beure alcohol sense que et multin… pagant, és clar”.

Espais policia

Dialoguem amb Giuseppe Aricó i José Mansilla, de l’Observatori d’Antropologia del Conflicte Urbà (OACU). Reiteren que “s’actua sobre l’espai per modificar actituds, conductes i formes de relació social que no encaixin amb el model de ciutat com a objecte de consum”. Es tracta d’una política urbanística neoliberal que, tot i que ha arribat al seu clímax amb el mandat de Trias, es remunta deu o quinze anys enrere.

“El civisme és l’embolcall discursiu ideològic de tot plegat. Mitjançant la distinció entre cívic/bo i incívic/dolent, es busca el consentiment de la gent cap al model”, comenta Mansilla, “només pots actuar dins una matriu que et dicta com ho has de fer; l’ordenança cívica de 2005 reflecteix la intenció de regular tots els àmbits de la vida social”. L’objectiu de l’Ajuntament és eliminar obstacles de l’espai públic, tan arquitectò- nics com humans –les persones amb pocs recursos–, per facilitar l’explotació lucrativa dels llocs comuns. “Les normatives i les intervencions urbanístiques són dues cares de la mateixa moneda”, afegeix Aricó.

Una ordenança ‘lliberticida’

El cooperativista Ivan Miró considera que “l’ordenança del civisme és la carta magna de l’urbanisme lliberticida; pretenia modelar el comportament social a la ciutat orientant-lo a la productivitat i la mercantilització, sense donar cabuda a la dissidència i la pobresa; és una manera d’ordenar la conducta pública des d’un punt de vista securitari, autoritari i racista”. Per a Miró, l’auge del civisme va resultar del fracàs del Fòrum de les Cultures de 2004. “Fins llavors, la marca Barcelona s’havia volgut vincular a un estil de vida lliure i rebel, però, després de l’intent frustrat de comercialitzar aquest esperit, una aliança formada per CiU, La Vanguardia i el lobby hoteler va aconseguir imposar un populisme urbanístic de tolerància zero, inspirat en el de l’alcalde novaiorquès Rudolph Giuliani”.

“Paradoxalment, es penja una etiqueta progressista a tot el procés”, destaca l’antropòleg José Mansilla. “La regidora del PSC Itziar González va ser qui va posar en marxa el model a Ciutat Vella; ella parlava d’urbanisme preventiu i de microurbanisme social. L’Ajuntament va marcar una trentena de punts negres, com ara la plaça George Orwell del Raval (altrament coneguda com a plaça del Tripi), on es reunia certa gent que encaixava amb les categories d’alcohòlic, ionqui, llauner, motxiller…”. Per vergonya de la memò- ria de l’autor de 1984, la plaça que du el seu nom va ser el primer lloc on el govern municipal va instal·lar càmeres de videovigilància enfocades als espais públics. Les escales van ser substituïdes per una inclinació incòmoda i, ara, el Tripi és ple de terrasses, principalment, d’ús turístic, com també passa a la propera plaça Reial.

Terratrèmol turístic

“El turisme de masses és una indústria que requereix el monopoli de l’espai públic. Demana una planificació urbana al seu servei, fet que acaba amb la complexitat dels usos comuns”, explica Miró. Aquesta allau comporta “l’empobriment de la diversitat i l’aniquilació de la vida quotidiana” continua. “Les habitants es veuen expulsades dels epicentres d’aquesta indústria… i cada dia n’hi ha més: el Poble-sec, el Clot, les Glòries… La taca d’oli s’estén per la ciutat. Al mateix carrer Olzinelles, aquí a Sants, hi volen fer un smart hotel!”, s’indigna Miró. Segons els antropòlegs Aricó i Mansilla: “L’obsessió de l’Ajuntament per regenerar la ciutat va enfocada al turisme, la gallina dels ous d’or de la qual poden treure més diners. I, quan parlen d’un turisme de qualitat, es refereixen a atreure visitants amb més poder adquisitiu”, comenten. “D’altra banda, als llocs on no hi ha turisme, no hi ha inversió municipal”.

Reapropiar-se dels espais

“La ciutat està dissenyada perquè facis l’activitat que toca allà on toca” –expliquen les arquitectes de La Col. Sovint, però, hi ha alguna activitat que s’apropia de l’espai de manera imprevista. La plaça del MACBA, un exemple clar d’espai de postal, difícil d’habitar i fàcil de controlar, va començar a convertir-se en una pista de patinatge. “Les skaters van ser perseguides i multades fins que l’Ajuntament es va adonar que podia reconvertir-les en producte comercial. Ara, les marques de moda paguen diners a la gent que patina perquè dugui les seves peces”, recorden. Des de la cooperativa, han fet diverses accions com posar plantes, jocs i cadires al carrer Ciceró de Sants o allargar els bancs de la plaça d’Osca. “Quan fa bo, traiem la taula fora i dinem allà. A molts barris, baixar cadires al carrer era tota una tradició, que ajudava a crear vincles. Ara està prohibit. Quan ho fem, el veïnat s’hi interessa, algú baixa postres… però les noves generacions ja han estat educades per no sortir. Si tot continua igual, no podrem ni sabrem fer ús de l’espai públic”. Miró és més optimista: “Crec que Barcelona té una capacitat de resistència molt alta i hi ha barris que encara mantenen l’autonomia social. Sempre hi ha hagut una pugna entre l’oligarquia i les classes populars, que continua oberta. Així com altres ciutats europees han estat domesticades, la Barcelona irredempta i irreverent continua sent capaç de desenvolupar la seva manera de ser i de mantenir el pols al model mercantilista de ciutat”.

—–

Si voleu descarregar l’article original en pdf, així com altres continguts, cliqueu aquí.

1 comentario

Archivado bajo Antropologia urbana, Arquitectura

Traición a la tradición en el Born Centre Cultural, Barcelona

Fuente: Beatriz Almón Vidal

Fuente: Beatriz Almón Vidal

Por Jose Mansilla (OACU)

 

El control sobre el uso del espacio urbano genera conflictos entre los usuarios, los vecinos, y los poderes institucionales y económicos de las ciudades. Un buen ejemplo de ello lo tenemos en la inauguración del Born Centre Cultural, la gran instalación localizada en el antiguo mercado de abastos del barrio de la Ribera, parte del cual va a ser rebautizado hace tiempo como el Born. Su inauguración oficial el pasado 11 de septiembre, coincidiendo con la Diada catalana, fue contestada por parte del vecindario así como por parte de los trabajadores de SAPIC, la contrata encargada de la rehabilitación del edificio y que poco tiempo después entró en concurso de acreedores. Unos pedían poder cobrar las última nóminas debidas,  y los otros, organizados por la Asociación de Vecinos “Casc Antic”, más espacios verdes y plazas de aparcamiento, así como denunciar unas obras que supondrían la privatización de parte de las calles y el último toque a la conversión final del barrio en un elemento más del eje turístico de franquicias y recuerdos de Barcelona. El conflicto era obvio y las protestas fueron muy significativas. Todos juntos consiguieron concentrar unas docenas de personas que, llevando grandes carteles con letras rojas donde era posible leer frases como “No queremos vuestros proyectos urbanísticos” o “SAPIC paga a tus trabajadores” hicieron necesaria la intervención de la Guardia Urbana para permitir el paso de los políticos a la inauguración. Bajo el paraguas del nuevo Plan de Usos de Ciutat Vella, aprobado el julio del pasado año, el Ayuntamiento de Barcelona ha diseñado para el Born un proyecto donde se privilegia el uso privado y comercial del espacio: más bares y restaurantes con áreas más amplias para terrazas, la posibilidad de nuevas licencias para hoteles i hostels, etc. La intención es dar otra una vuelta de tuerca al barrio como escaparate de la Barcelona turistificada. Como señalaba un vecino de la zona, “han echado a la puta calle un montón de abuelos y familias que vivían donde ahora hay todos los talleres de artistas multicultiguay […] hoteles, o museos Picasso o bistró de última generación”. Un elemento que añade interés a todo el proceso, es el uso de la memoria colectiva de la ciudad para justificar las obras. El espacio debía haber albergado una gran biblioteca propiedad del Estado aunque, después de descubrir los restos de la ciudad antigua, se decidió trasladarla a parte de las instalaciones de la actual Estación de França. La Ribera sufrió una gran transformación con la rendición de Barcelona al final de la Guerra de Sucesión en 1714. El rey Borbón, Felipe V, destruyó una gran parte de la ciudad para poder construir un bastión militar desde el que poder controlar la Barcelona rebelde. Mucho más tarde, en el siglo XIX, las murallas de la ciudadela fueron demolidas y su espacio transformado en el actual parque. El punto interesante de todo esto es el uso de la Historia que el actual Ayuntamiento de Convergència i Unió (CiU) ha hecho con respecto a las obras. El nuevo Centro Cultural está lleno de referencias históricas al 1714 y a la  pérdida de soberanía de Catalunya. El día de la inauguración, una instalación artística localizada en los balcones de los edificios cercanos, recordaba y mostraba pancartas con los apellidos de las familias que habían nacido en el barrio hacía 300 años, una de ellas la del propio artista. De las clases populares y trabajadores o de los desplazados recientes de la Ribera, no había señales. Este es un buen ejemplo, como señalaba antes, de que la ciudad se ha convertido en un objeto muy valioso, un elemento en disputa, donde el urbanismo aparece como un sistema ideológico y técnico para proyectar y justificar acciones. Bajo una apariencia positiva y humanista, se esconde el dominio del espacio. Los fines de semana, a un lado del antiguo mercado, todavía hoy es posible ver a miembros de la AAVV “Casc Antic” dando información y recogiendo firmas de apoyo a sus actividades de denuncia en el barrio. En los balcones continúan colgadas algunas pancartas, pero estas ya no muestran antiguos apellidos de vecinos muertos, si no reclamos contra el Ayuntamiento y sus políticas sobre los vivos.

 

Publicado originalmente en el blog laciudadviva.org

2 comentarios

Archivado bajo Antropologia urbana, Membres

Tic tac… comença el compte enrere! La Flor de Maig és del barri

Tic_tac_FlordeMaig

Manifest de la campanya contra el desallotjament de la Flor de Maig! 

La Flor de Maig segueix en perill: la propietat il·legítima ens porta a judici el 27 de març per tancar un espai que és dels veïns i veïnes, que és del Poblenou. Com sabeu, l’Ateneu Popular la Flor de Maig és un espai històric alliberat pel veïnat del barri, on hi participen desenes de col·lectius i s’hi alberguen diferents projectes (Espai Jove, Flor de drap, Cooperatives de consum, Espai Social, Coral, Passi de documentals crítics etc.). Antigament fou una de les cooperatives obreres més grans de Catalunya i ha sigut sempre un símbol del moviment associatiu poblenoví. És per tot això que després de la recuperació veïnal del 20 d’octubre de 2012 hem entrat en negociacions amb l’Ajuntament de Barcelona per tal de fer efectiva legalment aquesta recuperació definitiva de l’edifici pel barri.

El regidor del Districte, Eduard Freixedes, es va comprometre en la reunió que vam tenir el 24 de gener a explorar la possibilitat de comprar l’immoble en un termini de 3 mesos, i en cas de no poder ser, iniciar l’expropiació. Aquest termini s’esgotarà el 24 d’abril, però confiem que el Districte arribarà abans a una acord.

Per tot això i perquè creiem en el projecte de la Flor de Maig i estem compromesos a defensar-lo, iniciem aquest compte enrere, un rellotge les agulles del qual no pararan de moure’s fins que soni l’alarma el 24 d’abril. Fem una crida a totes les entitats i associacions del Poblenou, als moviments socials de Barcelona i en general a totes les veïnes i veïns a venir a la cassolada massiva davant del Districte (Pl. Valentí Almirall) el 10 d’abril a les 19h.

Arribat el 24 d’abril anirem a buscar la resposta al Districte en cas de que no s’hagi fet efectiva la compra o bé un compromís per escrit de que així serà en les properes setmanes. Volem que sigui una jornada multitudinària per reafirmar la voluntat de crear un espai social al barri fent que la Flor de Maig recuperi la seva funció històrica.

Defensem la Flor de Maig!

10 de febrer de 2014

Deja un comentario

Archivado bajo Activisme, Cooperativisme

Agricultura urbana comunitària: esperit ecològic o lluita social?

Hort de Vallcarca

Hort urbà comunitari de Vallcarca | Font pròpia

per Giuseppe Aricó i Marco Luca Stanchieri  (OACU)

La practica informal de la agricultura urbana a Barcelona ha representat històricament un fenomen social molt difús que, encara que amb ideals i finalitats diferents, s’ha mantingut viu i actiu fins avui dia reproduint una estructura organitzativa rigorosament autogestionada. Sempre més sovint, aquesta pràctica es materialitza dins del context urbà mitjançant l’apropiació directa de solars, sigui de propietat privada o publica, produïts per polítiques urbanístiques pretensioses i que han acabat fracassant clamorosament. Es tracta d’espais residuals de la ciutat, veritables intersticis urbans que ofereixen a la col·lectivitat un potencial de possibilitats sense antecedents en  tant que indrets lliures de control social i d’una estructura urbanística formalitzada. És justament en aquests espais on germina la gran majoria dels denominats hort urbans comunitaris actualment presents al territori barceloní, constituint-se en forma de projectes autogestionat que es mantenen sistemàticament insubordinats al control institucional.

Això implica que aquests projectes, a més de no comptar amb cap tipus de reconeixement per part de les institucions, es veuen criminalitzats per part d’un marc jurídic que considera “il·legal” l’apropiació de l’espai on aquests s’engeguen. Enfront d’això, els seus promotors defensen el valor ambiental, social, històric i, moltes vegades, polític d’aquests projectes mitjançant forts xarxes organitzatives informals que funcionen com a catalitzadors d’energies, idees i inquietuds veïnals. La mera presencia urbana d’horts comunitaris genera, de fet, la reproducció ampliada de pràctiques i relacions socials als diferents barris de la ciutat, que no només recolzen l’emergència d’una forma alternativa d’allò urbà, sinó que exigeixen la seva re-apropiació espacial.

Es a dir, s’okupen espais oblidats i abandonats per denunciar les pràctiques especulatives que caracteritzen un determinat tipus d’urbanisme, però també per donar vida a espais que es consideren “morts” a través de la seva transformació en llocs per a la comunitat, recuperant una forma que històricament s’ha demostrat possible de viure la ciutat. Als horts comunitaris, l’espai urbà deixa de ser concebut com una mercaderia estàtica atrapada en la seva forma arquitectònica, i comença a ser viscut com un procés social intrínsecament dinàmic que es reprodueix mitjançant les relacions que s’hi donen al seu interior i al seu voltant. Es al llarg d’aquest mateix procés que assistim a la configuració inevitable d’un espai de la desobediència, conformat per usos no consentits de l’espai púbic que trastoquen les lògiques racionalitzadores de l’urbanisme neoliberal i les tecnologies institucionalitzades del control social.

La expansió d’aquesta tipologia d’horts com a practica comunitària i autogestionada representaria doncs una part de la lluita de molts dels actuals moviments socials en contra d’aquelles dinàmiques polítiques i econòmiques que tendeixen a excloure determinats col·lectius de les possibilitats de construcció d’una ciutadania real i activa, entesa més enllà dels conceptes de participació passiva i “ciutatanisme”. Al llarg de les últimes dècades, aquests processos d’exclusió han estat aguditzats per violentes polítiques urbanístiques de cort classista, promogudes amb la finalitat de perpetuar determinades maneres de concebre i articular la ciutat en termes neoliberals d’obediència política i consum comercial formalitzat. En aquest sentit, l’agricultura urbana no representa només una pràctica social de gran valor ecològic i ambiental, sinó també la materialització física i simbòlica de tota una sèrie de reivindicacions socials provocades per un controvertit model neoliberal de fer ciutat. La creació i difusió dels horts urbans comunitaris es dona, en definitiva, com a una de les moltes pràctiques autònomes que, des de la seva “desobediència”, poden desemmascarar i fins i tot subvertir les relacions de poder que donen forma a la ciutat contemporània.

Deja un comentario

Archivado bajo Antropologia urbana