Archivo de la etiqueta: Antropologia urbana

Movimientos sociales y soberanía alimentaria en Barcelona

0077

Pancarta en el Hortet del Forat |Giuseppe Aricó

por Ana Karina Raña, investigadora visitante en el Observatori d’Antropologia del Conflicte Urbà

Una reconocida característica del capitalismo en su expresión neoliberal es la extensión de sus esquemas especulativos inherentes a cada uno de los ámbitos que constituyen la vida social. Así, y desde hace algunas décadas, aquellas cosas que eran entendidas como parte del interés colectivo de las sociedades están ahora gestionadas y resignificadas por la lógica del libre mercado que ocupa más y más espacios. lo que comemos no escapa a esta construcción. Nuestra restringida capacidad de decisión respecto a lo que consumimos se exacerba en las ciudades que dependen, en gran parte, de las cadenas de distribución de alimentos desde los círculos productivos hacía su interior.

Sin embargo este proceso de frenética mercantilización encuentra resistencias desde diferentes flancos. Uno de ellos se da a través de los movimientos sociales, organizaciones y el activismo que se han ido extendiendo y que cuestionan justamente el carácter exterminador del sistema combatiendo desde lo colectivo al individualismo precarizante que el neoliberalismo ha instalado. Estas resistencias generan actitudes, acciones e interacciones que construyen una lógica diferenciada y que encuentran en su práctica cotidiana la reafirmación de sí mismos intentando paralelamente recuperar aquello que la generación de beneficios tiene tan cómodamente secuestrada. Así temas como el acceso a la vivienda o a la educación se propagan globalmente como puntos de oposición a lo que se constituye como un modelo dirigido a la rentabilidad, dentro de esto el ámbito alimentario no es una excepción encontrando también un nicho de acción en Barcelona.

IMG_4106 (1)

Ronda de reciclaje alimentario en el Ateneu L’Entrebanc | Ana Karina Raña

De este modo, diversas iniciativas incluyen la alimentación dentro de una interpretación amplia de la sociedad y que vinculan acciones consistentes con esta visión tanto más holística. Estas incorporan el tema alimentario de dos maneras, no mutuamente excluyentes pero que son analíticamente diferenciables. La primera, como parte de una crítica generalizada al capitalismo y al avance de las políticas neoliberales dentro de la producción alimenticia, está vinculada al movimiento por la soberanía alimentaria, concepto que incluye de no sólo una alimentación sana o accesible sino que también toma en cuenta factores medio ambientales, culturales y de justicia social. Esta posición se encuentra enraizada sobre la crítica a la mercantilización de los sistema productivos alimentarios adquiriendo relevancia así el incremento en los procesos de descampesinización en diferentes partes del mundo y las consecuencias que esto tiene en términos demográficos y de desdemocratización incluso en contextos no rurales. La soberanía alimentaria hoy en día se entiende como una postura con gran potencial transformador que instala una alternativa a la economía de mercado y las relaciones desiguales en las que ésta se basa.

Este razonamiento se expresa hoy en día en Barcelona a través de, por ejemplo, la proliferación de huertos urbanos. Sin embargo, la soberanía alimentaria traspasa estos espacios y se establece como una visión crítica entre los activistas que vincula el orden social a lo que comemos. Al mismo tiempo, estas experiencias no se limitan a la crítica a la cadena alimentaria productivista y a su posible sustitución. El caso de los huertos urbanos tiene también otra dimensión que se enlaza con la segunda forma de leer las acciones colectivas que relacionan movimiento social y alimentación.

La incorporación de la comida dentro de la actividad de organizaciones y activistas, no es en absoluto nueva, ha sido una parte importante de la evaluación que el activismo ha hecho históricamente. Los ya mencionados huertos urbanos o también las redes de reciclaje de alimentos, parecen integrar esta idea de la soberanía alimentaria en una representación aún más amplia de soberanía, donde se interpreta este elemento como una parte de la recuperación de espacios de desarrollo colectivo dentro de normas y fronteras establecidas por sus propios miembros. Esta visión antagoniza con el modelo neoliberal y por lo tanto propone una forma alternativa de hacer que la oficialmente estipulada.

Hort de Vallcarca | font pròpia

Pancarta en el Hort de Vallcarca | Giuseppe Aricó

En este sentido los huertos urbanos y las redes de reciclaje tienden a autoconvocarse en un ánimo de recuperación de espacios físicos y simbólicos, enfocándose en la construcción colectiva de los barrios en los que operan, e incluso superándolos creando redes de apoyo que sobreentiende el territorio como un espacio de realización política que no es posible de construir en el aislamiento. La instalación de jardines productivos, no cumple con el rol exclusivo de la provisión de alimentos, es más bien un punto de partida y de ruptura dentro del contexto urbano. Este fin, por cierto, reconoce la importancia de la alimentación pero ya no como una cuestión adosada al ámbito de lo privado si no que encuentra su máxima potencialidad en el integrarlo como un aspecto de la vida colectiva del barrio y de la ciudad. Así mismo, las redes que reciclan alimentos sitúan la recuperación de la comida como un asunto de sobrevivencia en condiciones particulares, pero también apunta a la consolidación de un modelo que fortalece el tejido social principalmente a través del ejercicio de la ayuda mutua, por mencionar algún factor, que viene a revertir el individualismo incitado por la economía de mercado.

Esta distinción que envuelve lo alimentario dentro del movimiento social no implica una homogeneidad de estrategias. Al contrario, la expresión de esto dentro del ejercicio de una soberanía ampliada implica la escenificación de tácticas que sobrevienen desde las particularidades del espacio que ocupan y se construyen, básicamente, en torno a ejercicios de ensayo y error que pulen y adaptan lo que primero es quizás más una intuición pero que su uso va enraizando hasta hacerlas rutinas. Estas dos formas de entender las prácticas enfocadas en la alimentación, la de relevancia de la soberanía alimentaria y la que reconstruye los lazos sociales dentro de los barrios como parte de la práctica política de los mismos, se encuentran entrelazados uno con otro de tal forma que constituyen un discurso unificado y que está permanentemente justificando uno la existencia del otro. Los espacios ganados y defendidos son espacios de lo social en donde pareciera que los elementos que lo componen vuelven a restituir un todo que había estado atomizado. La alimentación tiene un papel dentro de esto así como también lo tiene lo habitacional y el intercambio de bienes, aunque también la entretención y lo educativo.

IMG_4111

Entrada de Can Batlló | Ana Karina Raña

La experiencia que las organizaciones y activistas llevan a cabo hoy en día en Barcelona nos hablan de una construcción paralela que hace evidente y palpable las contradicciones entre lo que sale hacía afuera y lo que sucede de verdad en la ciudad. Ponen de manifiesto como la ciudad está siendo organizada para ciertos usos y actores, y para poner en juego ciertos recursos. La imagen de la ciudad juega en las ligas de las grandes ciudades globales y su realidad es que en la escala nuclear ese mismo modelo que se proyecta es el que se crítica a través de las prácticas de una buena porción de sus habitantes. Es tentador el preguntarse y pronosticar donde estas acciones van y cuáles son los posibles resultados de estas, sin embargo el crédito de esta forma de organizarse no está en su meta, sino más bien es el camino lo que las hace interesantes, profundas y muchas veces conmovedoras.

1 comentario

Archivado bajo Activisme, Antropologia urbana, Arquitectura, Cooperativisme, Investigació Social, Soberanisme

Gentrificación es lucha de clases! Diferenciación socioespacial y conflicto en la ciudad contemporánea

cartel

El próximo día 9 de julio, algunos miembros del OACU coordinamos y participamos en un Panel sobre Antropología Urbana en el 1er. Congreso de Antropólogos Iberoamericanos en Red (AIBR). En el mismo evento, se realizará una nueva presentación del libro “Mierda de ciudad. Una rearticulación crítica del urbanismo neoliberal desde las ciencias sociales“.

El texto que aparece a continuación es el marco en el que se engloban distintas comunicaciones. En concreto, desde el OACU, además, llevamos las siguientes:

– Jaque al peón. Extracción de rentas, dinastías de poder y desplazamiento de clases populares en la Barcelona contemporánea, por Giuseppe Aricó, José A. Mansilla y Marco Luca Stanchieri, (OACU).

– “A quien dices tu secreto, das tu libertad y estás sujeto”. Una reflexión desde la antropología social acerca de la idoneidad del concepto ‘lucha de clases’ en la etnografía de la gentrificación, por Marc Morell, (UIB y OACU).

 

Gentrificación es lucha de clases! Diferenciación socioespacial y conflicto en la ciudad contemporánea

Han pasado ya más de cuatro décadas desde que Henri Lefebvre (1972) señaló cómo la urbanización, que hasta aquel entonces parecía que únicamente acompañaba a la dinámica industrializadora, empezaba a sustituirla como determinante de los procesos sociales. Éstos, a su vez, pronto se postularían fundamentales para entender las formas de apropiación espacial existentes (Harvey 1992) y el fraccionamiento espacial propio de las clases sociales (Castells 1974).

A esto hay que sumar la progresiva marginación que ha sufrido el concepto de la lucha de clase en la búsqueda de un sujeto de transformación social. A excepción de algunos casos dignos de mención (Oyón 2008) las cuestiones de clase han quedado enclavadas en lo exclusivamente económico, en un intento de eliminar todo matiz conflictivo como si de una supervivencia se tratara. Se ha abandonado, en definitiva, cualquier intento de comprender el cambio social inherente a la relación entre clases sociales, por no hablar de su importancia en la transformación urbana (Leeds 1994).

Sin embargo, en los últimos tiempos nuestros barrios se encuentran en la periferia de la atención social por mucho que la propia teoría los haya ideado como proyectos convivencia (Gravano 2005). Éstos han devenido elementos centrales para los agentes gentrificadores, principalmente la administración pública aliada al capital inmobiliario (Díaz 2010). Los barrios, y por ende las ciudades, se han convertido en terrenos idóneos donde llevar a cabo políticas de desplazamiento socioespacial como forma de superar modelos de relaciones interesadamente “degeneradas”, causadas por supuestos conflictos culturales, religiosos, étnicos, etc. Una clara expresión de ello es el abuso de términos como “espacio público” o “civismo” en aquellos discursos políticos que amagan la redención de la ciudad mediante intervenciones urbanas que se proponen acabar de una vez por todas con la naturaleza conflictiva que conjeturan.

Conscientes de la escasa literatura de cuño antropológico-etnográfico que existe sobre el tema de la gentrificación, y a sabiendas del creciente interés que ésta suscita en las nuevas hornadas de antropólogos que trabajan lo urbano, este panel pretende abordar estas cuestiones mediante la mirada cercana que aporta siempre la etnografía.

Bibliografía

Castells, M. (1974 ([1972]) La cuestión urbana. Madrid: Siglo XXI

Franquesa, J. (2010) Sa Calatrava Mon Amour. Etnografia d’un barri atrapat en la geografía del capital. Palma: Documenta Balear

Gravano, A. (2005) El barrio en la teoría social. Buenos Aires: Espacio

Harvey, D. (992 [1973]) Urbanismo y desigualdad social. Madrid. Siglo XXI

Lees, L. et al. (2008) Gentrification. Nueva York: Routledge

Lefebvre, H. (1972 [1970]) El derecho a la ciudad. Barcelona: Península

Oyón, J. L. (2008) La quiebra de la ciudad popular: espacio urbano, inmigración y anarquismo en la Barcelona de entreguerras, 1914–1936. Barcelona: Serbal

Savage, M. et al. (2013) «A new model of social class: Findings from the BBC’s Great British class survey experiment», Sociology, pp. 67-91

1 comentario

Archivado bajo Uncategorized

Publicación del libro “Mierda de Ciudad. Una rearticulación crítica del urbanismo neoliberal desde las ciencias sociales” (Pol·len Edicions, 2015)

Sin título-1

por OACU

Durante las últimas décadas, la lógica de mercado ha ido penetrando cada vez más en el campo de la planificación urbanística y los discursos político-económicos que regulan los procesos de gobernanza urbana de nuestras ciudades. El propósito último de dichos procesos es tan claro como alarmante: revelar los supuestos beneficios de una ciudad ideal e idealizada, donde sólo tiene cabida la paz y la tranquilidad de unas relaciones socialmente estériles; una ciudad abstraída de cualquier tipo de control institucional, detrás de la cual no se esconde más que una mayor capacidad de compra y donde todo el mundo lograría una mejor calidad de vida. En definitiva, una ciudad exenta de su elemento constitutivo, el conflicto.

Sin embargo, desde el Observatori d’Antropologia del Conflicte Urbà (OACU) seguimos insistiendo en la necesidad de repensar la conflictividad social, esto es, el “conflicto urbano”, desde una perspectiva que considera el uso del espacio no sólo como una estrategia de control, sino también como una manera de ocultar unas relaciones sociales siempre desiguales. Por este propósito, y gracias al precioso apoyo del Institut Catalá d’Antropología (ICA) y del Departament d’Antropologia Social i Cultural de la Universitat de Barcelona (UB), hemos buscado inventariar diferentes aproximaciones metodológicas a la “conflictividad” que caracterizaría algunas de las principales urbes europeas y latinoamericanas.

delantera

Pincha en la portada para ver o descargar el índice completo del libro

La puesta en relación de las diferencias, así como de las similitudes, entre las amplias dinámicas de transformación urbanística y social a las que estas metrópolis están siendo sometidas hoy día, dejaría entrever el “resurgimiento” de una serie de reivindicaciones que, aunque parezca lo contrario, nunca nos han abandonado. El resultado de dicha comparación ha confluido en un libro que acaba de ser publicado por Pol·len Edicions y coordenado por los compañeros del OACU Giuseppe Aricó, José A. Mansilla y Marco Luca Stanchieri.

Adoptando un enfoque empírico que analiza, y a la vez cuestiona, aquellas políticas urbanísticas que se pretenden urbanas, los textos recogidos en la publicación proponen una rearticulación crítica de un determinado tipo de urbanismo de corte neoliberal y del marco conceptual que lo apoya. Efectivamente, hoy más que nunca los investigadores sociales que nos dedicamos a estudiar la ciudad tenemos la obligación, dentro y fuera de la academia, de cuestionar ciertos conceptos considerados claves para el pensamiento urbano, señalar su inaplicabilidad empírica o bien revertir las lógicas dentro las cuales los mismos se reproducen.

En definitiva, tenemos el deber de cuestionar aquellas políticas urbanísticas que se pretenden urbanas contrastando esa quimera social de una ciudad armónica y pacificada, constituida por un espacio ilusorio que encubre la realidad y no contempla las inquietudes y las contradicciones entre clases, ni mucho menos la lucha entre ellas y sus necesidades. De lo contrario, y evocando un clásico tema de los Kortatu, estaremos condenados a vivir y habitar una “mierda de ciudad”.

Info sobre las próximas presentaciones en Barcelona

Compra un ejemplar

 

4 comentarios

Archivado bajo Activisme, Antropologia urbana, Arquitectura, Investigació Social, Uncategorized

A 10 años del Forum de las Culturas. El Parc del Fòrum: una plaza sin gente para gente sin plaza

Articulo publicado en Diagonal Periódico el 23/07/14
 
El Edifici Blau en el Parc del Fòrum // Foto de Giuseppe Aricó

El Edifici Blau en el Parc del Fòrum // Foto:  Giuseppe Aricó

por Jose Mansilla y Giuseppe Aricó (OACU)

¿Quién crea una plaza?, ¿los arquitectos y diseñadores en sus gabinetes y despachos?, o ¿la gente, transitándola y habitándola, en definitiva, viviéndola?Para encontrar una respuesta a tal pregunta, decidimos hacer un pequeño experimento y pasar una calorosa tarde de julio deambulando por la plaza más grande de Catalunya, del Estado español y de Europa, y la segunda en dimensiones a nivel mundial justo detrás de la de Tiananmen, en Pekín. ¿Cuál es esa plaza?, os preguntaréis. Pues ni más ni menos que una con 16 hectáreas de extensión, la del Parc del Fòrum, en Barcelona. Sin embargo, para entender el por qué de las dimensiones y la situación actual de esta plaza hay que remontarse, no solo a su más inmediato origen, sino también a la forma de entender la ciudad que tuvieron sus creadores.

Aunque se suele señalar a los Juegos Olímpicos, celebrados en Barcelona en 1992, como el punto de inflexión más importante en la transformación urbana que ha venido sufriendo Barcelona, la verdad es que habría que remontarse a años antes, incluso décadas, si quisiéramos poner fecha y hora al inicio real de dicho proceso. Ya durante el controvertido periodo de gobierno de Josep Maria de Porcioles, alcalde franquista que rigió el destino de la ciudad de 1957 a 1973, fue patente la obstinación por recuperar la idea de la “Gran Barcelona”, traducida ésta en un desarrollo urbanístico sin precedentes caracterizado, básicamente, por la proyección de la ciudad como sede de congresos y ferias internacionales. Para llevar a cabo esta idea, el régimen necesitaba espacio, es decir, suelo urbano. En este sentido, el auge que la economía franquista experimentó durante los años 60 y 70 del pasado siglo, creó las condiciones necesarias para la obtención de cuantiosas plusvalías gracias a la recalificación descontrolada de suelo. Unas recalificaciones producidas al margen de los planes generales, sistemáticamente modificados para convertir zonas industriales en residenciales y áreas rurales en edificables. A todo este proceso no fueron ajenas las clases dominantes de la capital catalana que, al calor de las recalificaciones de terrenos y con el apoyo de la dictadura, logró grandes beneficios.

Fue a partir de aquella época que grandes empresas constructoras e inmobiliarias, propias de la oligarquía franquista, consolidaron su poder político y económico. De hecho, muchas de ellas permanecen hoy en pie, como la promotora inmobiliaria Juban, de la familia Banús, el grupo DRAGADOS, la constructora ACS de Florentino Pérez y, en parte, de la familia March, o el grupo Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), de la familia Koplowitz. Los orígenes del éxito económico del Estado español de los últimos años del siglo XX y principios del XXI, basado principalmente en la especulación inmobiliaria, podemos encontrarlos ya durante el frenesí desarrollista ocurrido hace más de cinco décadas. En la Ciudad Condal destaca de sobremanera el Plan Barcelona 2000, presentado por el mismo alcalde Porcioles en 1967 con el objetivo de “regenerar y dignificar la ciudad”, “embellecer la vía pública” y acabar de una vez por toda con “el desorden de los barrios populares”. De esta forma, podríamos decir que la era porciolista es el origen de eso que conocemos como “el urbanismo de las grandes obras públicas”, un eufemismo tras el cual se esconde la colaboración pionera entre los sectores público y privado en la promoción de grandes obras que facilitaban enormes beneficios económicos. El ambicioso Plan de la Ribera, de finales de los 60, por ejemplo, es otro de los proyectos que manifestaron esta línea de actuación. A pesar de la destitución de Porcioles en el año 1973, el legado ideológico de estos planes fue recogido finalmente por el Plan General Metropolitano de 1976, origen de la planificación actual, y prueba más que evidente de que el periodo democrático ha supuesto, únicamente, la consolidación de un modelo urbanístico ya prefigurado durante la Dictadura.

Con la construcción del complejo comercial y urbanístico de Diagonal Mar en el año 2001, enfocado hacía las clases medias y altas y ciertamente aislado de los barrios circundantes, estas dinámicas alcanzaron el margen derecho del río Besòs, generando una fuerte desarticulación del tejido urbano. Barrios fuertemente estigmatizados, como la Mina, quedaron definitivamente aislados y ocultos a la sombra de imponentes estructuras hoteleras, inmobiliarias y comerciales de la zona recuperada. Es en este punto cuando llegamos al origen del actual Parc del Fòrum.

Con la puesta en marcha del Projecte Fòrum 2004, la urbanización del terreno comprendido entre la Rambla de Prim, la Gran Via, el río Besòs y el mar, se convirtió de repente en un propósito internacionalmente promocionado y reconocido. Para hacernos una idea de sus dimensiones, basta echar un ojo a la superficie objeto de intervención, ya que, conjuntamente con el área del Distrito 22@ y Diagonal Mar, el espacio transformado llegaría a sumar más de 330 hectáreas, cifra cuatro veces superior a la intervenida durante los Juegos Olímpicos. Con un presupuesto, generado mediante la consabida colaboración público/privada del Modelo Barcelona, de más de 3.200 millones de euros, la recalificación de la zona preveía un campus universitario, hoteles, una zona de negocios, pisos para niveles altos de renta, en venta libre y alquiler, un puerto turístico y, cosa digna de subrayar, un gran área de equipamientos para toda la ciudad. Es dicha gran área de equipamientos lo que hoy conocemos como Parc del Fòrum, una obra que funcionó como inmejorable justificación para llevar a término la conversión de un área históricamente muy significativa, pero hasta entonces mantenida en precario y olvidada, en una nueva centralidad consagrada al ocio y al consumo, así como a encuentros y congresos de calado internacional. Sin embargo, a día de hoy, las mismas administraciones que lo pusieron en marcha reconocen que la transformación de la zona no ha producido todavía un “tejido social dinámico”.

Quizás el motivo de la inexistencia de este tejido tiene que ver más con el hecho de que los espacios no son producidos por urbanistas y políticos, sino por la gente que lo ocupa y lo usa. A no ser, claro está, y como se ha intentado demostrar con los párrafos precedentes, que lo que haya detrás no sea más que una operación inmobiliaria de grandes dimensiones que únicamente persiga el enriquecimiento de las empresas del sector en base a la recalificación y venta del suelo urbano. Operaciones que, como ha señalado estos días la Sindicatura de Cuentas de Catalunya evidencian, además, numerosas irregularidades a través de incumplimientos de la normativa en la contratación pública, en la elección de patrocinadores, en la planificación real de necesidades, etc.

Durante el experimento, en esa tarde calorosa de julio, fuimos testigos de cómo esos espacios, señalados como emblemáticos, comprometidos, icónicos, encantadores, íntimos y placenteros por la propaganda oficial, se encontraban ocupados por skaters que aprovechan el inmenso vacío para hacer piruetas y carreras, personas sin techo ni hogar, o nómadas urbanos según el discurso oficial, que bostezaban en las pocas sombras de la plaza, y esporádicos grupos de vecinos de los populares barrios cercanos que celebraban picnics, algo que, para poder realizarse, no hubiera necesitado de una inversión tan millonaria. En definitiva, el Parc del Fòrum se convierte, estos días, en una plaza sin gente tomada por gente sin plaza.

2 comentarios

Archivado bajo Antropologia urbana, Arquitectura, Política