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Managua: Las regresiones de una ciudad sin centro

Por Rene Hayashi

En Nicaragua en los últimos meses, parecen convivir dos construcciones de la realidad opuestas. Como si fueran dos universos paralelos en un mismo tiempo y espacio. Se ha ido creando una distancia cada vez más abismal, entre la visión de la realidad que mantienen Gobierno y población. Los medios oficiales que apoyan a Ortega buscan instaurar una ficción dentro de la población. A través de este relato ficcionado se quieren evadir de su responsabilidad respecto al estado de violencia que han desatado ellos mismos en el país. Para este fin regresan con una nueva versión remasterizada de la época contra-revolucionaria de los años ochenta, en la que los manifestantes son comparados con los contra-revolucionarios de aquellos años. Pero esta no es las única explicación que dan en la televisión y la radio afines al régimen. También dicen que los asistentes a las manifestaciones, son grupos pertenecientes a cierta “derecha vandálica”. El FSLN entra en escena, para explicar que en Nicaragua se está siguiendo el mismo guión desestabilizador que en Venezuela.

Pero la falta de coordinación de las distintas interpretaciones que se nos dan desde el gobierno y sus medios, hace que parezca que han entrado en una especie de esquizofrenia discursiva, carente de lógica. La primera dama -vicepresidenta de Nicaragua Rosario Murillo- ilustra bastante bien esto con sus declaraciones, que van de lo cursi a lo esotérico. Murillo dice de los manifestantes que son grupos “vinculados a bandas delincuenciales” los culpables de haber roto la paz en el país centroamericano. La primera dama hace su diagnóstico “psicológico”, propio de un culebron latinoamerican culpando a “la cizaña [que] intoxica algunos corazones”, luego les advierte de forma paternalista “que la ambición puede cegar”. Rosario desafía todo análisis demográfico diciendo que son “grupos minúsculos y tóxicos” o incluso se vuelve mística afirmando que se trata de “vampiros que reclaman sangre”.

Al mismo tiempo que la pareja presidencial organiza marchas a favor de la Paz y celebra mitines multitudinarios en la calle, reprime a los manifestantes. A pesar de las actividades promovidas por el gobierno, en favor de la paz y pronunciamientos pro-diálogo, la espiral de violencia no ha dejado de crecer. Las víctimas de la represión del estado, han aumentado vertiginosamente. Los medios de comunicación mas críticos al régimen han calificado al gobierno como represivo, dictatorial y sus acciones como de terrorismo de estado. Varias personas, con las que tengo comunicación tienen la percepción de que están inmersos en una especie de deja vu, en el que el ciclo histórico de los años de la Revolución se repite. Los viejos revolucionarios comparan al antiguo guerrillero Sandinista y actual presidente de Nicaragua, con el mismo Dictador Anastasio Somoza, al cual combatieron en su juventud. Una regresión.

Monumento a somoza.jpg

Derribo de la estatua del dictador Anastasio Somoza

La ciudad parece también contagiarse de la misma regresión que sufren algunas de las personas con las que hablo. Las calles se llenan de nuevo de barricadas, de edificios quemados como en el 79. Pero esta no es la única imagen del recuerdo, como nos lo explican en su artículo Arroyo y Miranda, “¿Por qué los manifestantes en Managua derriban árboles metálicos[i]?“. A los nicaragüenses les viene el recuerdo del derribamiento de la estatua del “Caballo de Somoza”, derribada el 20 de julio de 1979. Ahora el caballo somocista ha sido remplazado por “los árboles vida” o chayo-palos, como se les conoce popularmente, en honor a la Primera Dama (“Chayo”, diminutivo de Sagrario). La caída de estas gigantescas estructuras metálicas es celebrada jubilosamente por la muchedumbre. La escena se asemeja a una gran fiesta popular, la cual cuenta con su propia música de fondo, producida por los cañonazos de los “morteros” (armas de fabricación casera, más parecidos a juegos pirotécnicos que a armas reales).

Las primeras semanas en el inicio de las manifestaciones se asemejaban más bien a un gran carnaval. No solo por la euforia de las demostraciones populares, los carnavales como las protestas actuales del país centroamericano, se caracterizan por subvertir el orden social. Son, en efecto, “una constante del tiempo carnavalesco. Los cambios de actitud, posición y orden de personas, animales y objetos se desarrollan de forma sistemática en esta época[ii]”. Algunas personas acudieron a las marchas con las caras cubiertas, mientras otros protegieron su identidad con máscaras típicas de las fiestas tradicionales de Nicaragua. Otro tanto de los manifestantes van vestidos con camisas en las que se podían leer frases como “Que se rinda tu madre”, o “No eran delincuentes, eran estudiantes”. Entre la multitud se podían ver centenares de banderas de Nicaragua.

Si el Gobierno de Ortega recicló ciertos discursos de la contra revolución de los años ochenta, los manifestantes de hoy en día, recuperan para el movimiento social, las estrategias, consignas y canciones de la revolución Sandinista. No debería de extrañar esta reacción como nos explica un grupo de investigadores de Universidad Centro Americana: “Los repertorios son el conjunto de medios conocidos y disponibles por los movimientos sociales que se utilizan para exponer exigencias. Estos medios son culturalmente aprendidos a través de la acción colectiva y la cultura política de una sociedad. Los movimientos sociales en Nicaragua realizaron acciones colectivas con mayor fuerza y eficacia en los momentos de crisis políticas, sociales y económicas, cristalizadas en tres procesos históricos claves: la dictadura somocista, la revolución sandinista y el neoliberalismo[iii]”. Varias de las estrategias actuales también incorporaron nuevas tácticas a su repertorio, como el Internet, el cual fue usado por los protestantes como ciber-plazas. Las cuales fungían como espacios de reunión paralelos a la calle. En estas plazas se reproducía el mismo comportamiento del internet dentro del espacio urbano.

Las rotondas se convirtieron en los nuevos centros de reunión del descontento popular. La protesta, al hacer el tránsito del espacio público a la virtualidad y de regreso al espacio público, se operaba con la misma lógica. La multiplicidad y simultaneidad de las redes sociales era aplicado en el espacio urbano. El comportamiento de las manifestaciones de Managua se asemeja a una cartografía de dinámicas de redes sociales, con múltiples nodos urbanos. Los manifestantes se congregan en distintas puntos de reunión, al mismo tiempo. El gobierno, por su parte realizaba, sus propias contra marchas, las cuales se localizaban, en la rotonda Hugo Chavez o en el malecón y la plaza de la revolución. Estoss eran los espacios utilizados para las demostraciones de apoyo a Ortega.

Por el otro lado, las Rotondas universitarias, Rubén Darío, Jean Paul Genie, la de Cristo Rey y la Virgen. Estos eran los puntos que se habían apropiado los opositores al régimen. Los barricadas empezaron a proliferar y a esparcirse a lo largo de toda la capital y por la mayor parte de las ciudades del país. Las calles hechas de adoquines se   van desmembrando, uno a uno, como si fueran piezas de un juego de lego, hasta transformase en “tranques” (palabra con la que se conocen en Nicaragua a las trincheras o barricadas). Los cortes de ruta re plantearon la función de las calles que pasaron de la circulación a la paralización total del tráfico. Los improvisados muros de las barricadas servían para resguardarse de los ataques de “la turba” (Grupos Paramilitares) y de los policías. Algunos los decoran con banderas, otros pintan murales, hay los que se vuelven altares. El rojo con negro con el que se identifica al Frente Sandinista de Liberación Nacional es reemplazado por el Azul y Blanco característico de la Bandera de Nicaragua. La rebelión de Nicaragua, también es estética, y los símbolos son parte de la disputa contra el régimen.

Managua fue declarada en 1852 capital de Nicaragua, con la idea de evitar las históricas peleas entre León y Granada las cuales se disputaban ser la capital del país. La deriva urbana en la que entró la capital de Nicaragua por el terremoto del ‘72 parece no cesar. Como nos relata Luis Fuentes Guaza en su texto sobre Managua: En 1972 un temblor pulverizó la ciudad de Managua. Todo quedó en ruinas. Este acontecimiento supuso la desarticulación del centro urbano actualmente conocido como la Vieja Managua. Esta Managua simbolizaba la promesa superficial de progreso y modernidad con la que la dictadura de Somoza intentaba silenciar la brutal precariedad de una mayoría nicaragüense empobrecida. Los acontecimientos que siguieron al terremoto, como el hecho de que la asistencia Internacional destinada para la reconstrucción de Managua fuera robada por el gobierno, abrieron paso a la Revolución Popular Sandinista en 1979.

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Timbre postal conmemorativo del derrumbe del “caballo somocista”.

FSLN-Revolución-Reagan-Contras se suceden a lo largo de los años ochenta, hasta que en 1990 la presidenta Violeta Chamorro, apoyada por EEUU, pone fin al periodo de esperanza en un cambio social. La ruinas y los predios vacíos seguían siendo los protagonistas de la ciudad .Parte de la estructura urbana actual data de la época de Arnoldo Alemán, el cual se convirtió en el Alcalde de la capital en 1990. Entre sus principales planes estaban el dotar de una nueva imagen a la ciudad. Paradójicamente este nuevo modelo urbano, no contemplaba la reconstrucción del Centro de la ciudad. Las rotondas (o glorietas) se proponían como parte central en la mejora cosmética del entorno urbano y la manera más “eficiente” de gestionar el tráfico. También se decía que estas evitarían el robo a automovilistas. Uno de los primeros casos de invasión de una de estas Islas Urbanas fue el de la rotonda de la virgen construida en 1999, lo cual vino evidenciar el rostro real de las rotondas como antítesis del espacio público. Se privilegiaba al automovilista sobre los peatones. Los primeros en apropiarse de estos espacios vacantes fueron grupos marginales, para después ser utilizada por los deportistas, hasta que por medio de negociaciones “la rotonda de la virgen” se convirtió en el 2007 en uno de los parques públicos más populares de la ciudad. Este fue el primer caso de apropiación de una de las 11 rotondas, esparcidas en la zona metropolitana. En estas se encuentran una serie de estatuas ornamentales y conmemorativas. Tienen figuras que van de los religioso a lo abstracto o fuentes. En otras también se encuentran esculturas abstractas. El poeta Rubén Darío por su parte cuenta con una fuente en su honor de forma piramidal.

La llegada a la presidencia de Ortega en el 2006 trajo consigo un cambio del paradigma cultural del relato hegemónico planteado por gobiernos neoliberales anteriores, el cual se fundamentaría en la recuperación histórica de la época de la revolución y de la figura de Sandino. A manera de discurso legitimador. Lo cual viene ejemplificar bastante bien lo dicho por Antonio Gramsci, “los dispositivos de convencimiento, que sirven para asentar las claves de los relatos hegemónicos, son culturales”. Para el Frente Sandinista de Liberación Nacional el espacio público sería uno de los elementos centrales para llevar a cabo su nueva estrategia comunicativa. El cambio de nombre de Plaza de la República (como se llamaba en los gobierno anteriores) por el de la Plaza de la Revolución junto con la utilización de colores vistosos como el rosa, el amarillo y el celeste. Los cuales proliferaron en varias zonas de la ciudad junto con el Rojo con negro, que caracterizan al FSLN. Postes, edificios públicos, las bases de los monumentos, entre derrumbamientootros elementos, eran pintados con estos colores. Estas nuevas tonalidades se convirtieron en una presencia dominante dentro del paisaje de la capital de Nicaragua. Esta nueva estética instaurada por el gobierno, también fue acompañada de nuevos símbolos revolucionarios como la estatua en honor al poeta Rigoberto López Pérez, el cual fue el asesino del primer presidente de la dinastía de los Somoza. Los procesos de construcción de nuevos monumentos también fueron acompañados de la destrucción de símbolos de la administración pasada, como es el caso de la escultura abstracta de la rotonda de Colón. El cual fue remplazado por un extraño monumento al comandante Hugo Chavez. Otros de los espacios que corrió con la misma suerte fue la concha acústica, el cual fue demolido.

Lo que prosiguió fue poblar la ciudad de “los árboles de la vida” (Chayo Palos) hasta volverlos una presencia casi omnipresente dentro del entorno. Pero la explosión social de los tiempos actuales tenían otros planes para estos símbolos. Como nos demuestra el rastro de estos árboles metálicos tirados, en conjunto con los edificios y llantas de carros quemados. Como nos explica Manuel Delgado en su texto sobre las apropiaciones insolentes del espacio publico: “son esas territorializaciones insolentes las que nos advierten de hasta qué punto una ciudad no es sólo una forma ordenada o un sistema ordenable y menos lo que en muchos casos quisieran que fuera hoy: un producto en venta y una mera fuente de beneficios. Esos episodios regularmente repetidos de metrópolis levantadas nos recuerdan que toda ciudad es o acabara siendo lo que es: un amasijo infinito, un protoplasma inagotable de lucha y de pasión.[iv]” En Managua la trama urbana se entrelaza con la trama histórica, En la que parece que observamos un loop histórico, en que la misma secuencia va proyectando el pasado en el presente. Pero las imágenes, de tanto reproducirse, se van distorsionando hasta entregarnos una imagen enrarecida y completamente distinta.

[i] Lorena Arroyo y Wilfredo Miranda. “¿“Por que los manifestantes en Managua derriban árboles metálicos al grito de “hay libertad”?”. Prodavinci.

[ii] http://www.educa.madrid.org/web/cp.claracampoamor.sanmartindelavega/images/carnaval/Lo%20que%20hay%20que%20saber%20de%20los%20carnavales.pdf

[iii] Mario Sánchez González, Douglas Castro Quezada, Rony Rodríguez Ramírez et Jorge Guerra Vanegas, « Movimientos sociales y acción colectiva en Nicaragua : entre la identidad, autonomía y subordinación », Amnis [En línea], 15 | 2016, consultado el 30 octubre 2018. URL : http://journals.openedition.org/amnis/2813 .

[iv] Manuel Delgado. “Apropiaciones insolentes del espacio urbano a principios del siglo XXI”. Conferencia pronunciada en la Facultad de Artes de la Universidad del Valle, en Cali, el 28 de septiembre de 2013. http://manueldelgadoruiz.blogspot.com.es/2017/12/apropiaciones-insolentes-del-espacio.html

Rene Hayashi es Artista. Nacido en México, vive y trabaja en Lima, Perú. Ha sido becario del Programa de Apoyo a la Producción e Investigación en Arte y Medios, el Programa de Residencias Artísticas, FONCA. Su trabajo se ha expuesto en distintos lugares, como la Sala de Arte Público Siqueiros (Ciudad de México), el Contemporary Art Center Zamekujazdowski (Varsovia) o La Bienal de Praga (Praga). Ha realizado intervenciones urbanas y diseño de espacios públicos en ciudades como Guadalajara, Puebla y El Paso. Ha impartido talleres y conferencias en Managua (Espora), Tegucigalpa (MUA), y São Paulo (Encuentro Internacional de Arte y comunidad), entre otras ciudades.

 

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El mercado do Bolhão, Oporto: Abandono, resistencia y turismo (2/2)

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Fuente: Mercado Bom Succeso. Fuente: mercadobomsucesso.com

Por Adrián Hernández Cordero, geógrafo

La situación actual del mercado do Bolhão, entre la decadencia y la turisitificación, me hace pensar en el papel reciente que desempeñan los mercados municipales en el contexto urbano que, en la experiencia europea, cada vez más tienden a la tematización y espectacularización de la ciudad. No hay que ir muy lejos, en la misma ciudad y a poca distancia, el mercado Ferreira Borges fue reconvertido en un centro cultural, o mejor dicho de espectáculos, que incluye sala de conciertos, teatro y restaurante. Asimismo, el mercado Bom Suceso en la zona oeste de Oporto (muy cerca de la emblemática y turística Casa da Música) se convirtió en el prototipo de mercado de la ciudad, algo que resulta antagónico al mercado do Bolhão.

Prácticamente al mismo tiempo se intentó reconstruir ambos mercados, el primero experimento un proceso de trasformación justificado en que “se volvió inadecuado para las exigencias del siglo XXI”[1]. Se destruyó su interior, conservando sólo la fachada y se desplazó a sus comerciantes. El resultado fue un equipamiento con nuevas paradas, restaurantes y un hotel de cuatro estrellas y oficinas. Según el portal web del centro del recinto es un “mercado orientado hacia una ciudad cada vez más ajetreada y que dicta tendencia”[2]. Este discurso es una réplica de otras experiencias (como el caso de Santa Caterina en Barcelona[3]) para justificar la implementación de lo que Harvey (1989) llama el empresarialismo urbano, que busca obtener el máximo rendimiento económico de los centros de abasto, así como entenderlos como polos de desarrollo económico y urbanístico.

Las mujeres comerciantes con varias décadas de su vida en el mercado do Bolhão nos dijeron que las cosas no eran como antes, que los vecinos del centro ya no iban a comprar allí y que los pocos clientes que tenían eran de hace mucho tiempo. Eso lleva a pensar quizá desde una perspectiva no romántica, si es posible rescatar y redimensionar el intercambio, la interacción y la proximidad que se construye entre comerciante y cliente[4] en los mercados. Ésta generalmente trasciende las dimensiones racionales y económicas, aproximándonos a entender la ciudad como un espacio de afectos y emociones lo que Tuan (1974) llama topofilia o Massey (1995) sentido de lugar. Está claro que esta geografía de las emociones contribuiría a generar el empoderamiento y la confrontación del modelo mercantil de ciudad que se busca imponer. De este modo, se ayudaría a engrosar la resistencia vecinal que ya en una ocasión logró paralizar las obras de destrucción del mercado do Bolhão, sin duda el triunfo de una batalla en la lucha por la ciudad.

Mirando desde la mirilla de la parte alta del recinto soy espectador del movimiento del mercado. Recuerdo la frase que dijo una vendedora que más o menos era así: “Si todo ha cambiado tanto por qué no habría de cambiar aquí”. Mientras esa frase hace eco, me doy cuenta que no sé cuándo volveré al mercado do Bolhão, pero de lo que estoy seguro es que será diferente, pues es un apetitoso espacio para la especulación inmobiliaria. Deseo que los comercios no se conviertan en tiendas de cadenas globales que proliferan en los centros históricos de varias ciudades del mundo y que los vacían de su esencia urbana. Comienzo a sentir saudade… pero luego recuerdo que el vuelo de Ryanair[5] a Barcelona saldrá pronto y me voy corriendo con cámara fotográfica en mano y, por supuesto, con algunos souvenirs.

Bibliografía

Abrantes, Jorge (2013), “Impacto das companhias aéreas de baixo custo no desenvolvimento dos hostels nas ciudades de Lisboa e Porto”, Capa, núm. 1, pp. 111-127.

Ariño, Antonio (2002), “La expansión del patrimonio cultural”, Revista de Occidente, núm. 250, pp.129-150.

Carballo, Francisco y Vania Costa (2014), “Success factors of regional airports: The case of Oporto airport”, Tourism & Management Studies, 10, pp. 37-45.

Harvey, David (1989), “From managerialism to entrepeneurialism: the transformation inurban governance in late capitalism”, GeografiskaAnnaler, núm. 71, pp. 3-17.

Hernández-Cordero, Adrián y Aritz Tutor (2015), “Espacio público: entre la dominación y la(s) resistencia(s). CiutatVella, Barcelona”, en: Arico, Giuseppe, Jose Mansilla y Marco Stanchieri (coords.), Mierda de Ciudad. Una rearticulación crítica del urbanismoneoliberal desde las ciencias sociales, Barcelona: Pol•len Edicions.

Hernández-Cordero, Adrián (2014), “Gentrificación comercial y mercados públicos: El Mercado de SantaCaterina, Barcelona”, Working Paper Series, Contested Cities. ISSN 23412755

Hiernaux, Daniel y Carmen González (2014), “Turismo y gentrificación: pistas teóricas sobre una articulación”, Revista de Geografía Norte Grande, núm. 58, pp. 55-70.

González, Sara y Paul Waley Traditional (2012), “Retail Markets: The New Gentrification Frontier?”,Antipode, vol. 45, pp. 965-983.

Massey, Doreen (1995), «The conceptualization of place». En: Massey, Doreen y Jess, Patt (eds.),A place in the world?Places, Cultures and Globalization. Oxford: Oxford University Press, pp.: 45-85.

Rebollo, Alfonso (2012), “El mercado de Bolhao. Oporto”, Distribución y consumo, Nov-Dic, pp. 58-59.

Robles, Juan (2010), “Pequeños comerciantes: mediadores urbanos”, Revista Chilena de Antropología Visual, núm. 15, pp. 164-190

Smith, Neil (2001). “Nuevo globalismo, nuevo urbanismo”,DocumentsdAnàlisisGeogràfica, núm. 38, pp. 15-32.

Tuan, Yi-Fu (1974), Topophilia: a study of environmental perception, attitudes, and values, Nueva Jersey: Prentice-Hall.

[1] Texto obtenido del portal electrónico del mercado http://www.mercadobomsucesso.com/el-mercado/

[2] Ibíd.

[3] Puede revisarse Hernández Cordero (2014).

[4] Ver Robles (2010).

[5]Es importante poner atención en el impacto del incremento del turismo en Oporto en relación con la líneas low cost como Ryanair. Esta es la principal aerolínea de bajo coste que opera en el aeropuerto de la ciudad; según (Abrantes, 2013) en 2012 transportó cerca del 54 % del tráfico aéreo. Carballo y Costa (2014), indican que Ryanair opera en el aeropuerto de Oporto desde 2005 y dada la importancia del enclave aéreo, en 2009 instaló una base de operaciones. Entre 2006 y 2012 Ryanair incrementó su volumen de pasajeros, transitó de 625.000 a 2.770.000,operando 33 rutas.

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El mercado do Bolhão, Oporto: Abandono, resistencia y turismo (1/2).

Turistas en el interior del mercado do Bolhão | Foto: Adrián Cordero

Turistas en el interior del Mercado do Bolhão | Foto: Adrián Cordero

Por Adrián Hernández-Cordero, geógrafo

Después de algunas derivas urbanas por el mercado do Bolhão en diferentes visitas a Oporto me decidí a escribir unas líneas sobre éste. Debo confesar que los mercados municipales siempre me han resultado atractivos personalmente y últimamente como objetos de estudio, sobre todo porque son espacios que hasta hace mucho se podía encontrar la esencia de lo urbano, es decir, el movimiento, el intercambio, la espontaneidad y la diversidad. Sin embargo, a partir de los últimos años experimentan un proceso de trasformación que tienden a convertirlos en espacio tematizados y excluyentes que replantean su función y significado en la ciudad.

Mi primer encuentro con el mercado do Bolhão fue accidental. Al llegar a Oporto tenía que salir en la estación del metro del mismo nombre del mercado. Cuando emergí de la realidad subterránea me encontré con una obra de una arquitectura monumental que me impresionó. Mi curiosidad de turista, sí, turista (a veces a los investigadores olvidamos que también lo somos, aunque la propia actividad etnográfica implica observar, escuchar, sorprenderse y mirar mapas)[1] me llevó a dar una primera husmeada por el mercado, a pesar de que traía en mi espalda la típica mochila de montaña Quechua y mi cámara fotográfica en mano que a todas luces me delataba como turista o mejor dicho mochilero (esas figuras urbanas que causaban temor al ayuntamiento de Barcelona por su “presencia incívica”[2] en el espacio público ).

Por suerte cuando traspasé el umbral del mercado respiré con tranquilidad porque me di cuenta que mi presencia intrusiva con la caracterización de mochilero prácticamente pasaría desapercibida, debido a que la mayoría de asistentes éramos turistas. Este es un fenómeno cada vez más común en la península ibérica, me vienen a la mente los casos del mercado de La Boquería en Barcelona, el mercado de San Miguel en Madrid o el mercado Encarnación o las Setas en Sevilla. Toma mayor fuerza el aporte de Hiernaux y González (2014), quienes argumentan que el turista adquiere tal relevancia que deja de ser un visitante efímero para convertirse en una presencia que también produce la ciudad y que se yuxtapone con la de los habitantes.

El interior del mercado do Bolhão contrasta con su monumental fachada, debido a que se encuentra con un importante deterioro físico. Las pocas paradas[3] que aún quedan ofrecen sus productos; mientras que en la planta alta, la mitad de los comercios están vacíos. El mercado se encuentra en un estado ruinoso, lo cual parece difícil de comprender puesto que cuenta con una ubicación céntrica privilegiada. El menoscabo de los mercados no es casual, Gonzálezy y Waley (2012) señalan que existe una política pública de desinversión gubernamental en los mercados, generando un imaginario que se asocia al deterioro físico y social, así como a las clases populares. En el caso del mercado do Bolhão en la actualidad se halla en un profundo estado de menoscabo que ha servido para crear proyectos de “renovación”, aunque en realidad eran de destrucción.

Según el periodista Santos[4], en 2007, el Ayuntamiento propuso demoler el interior del mercado y mantener la fachada con la intención de crear un nuevo recinto que se ajustará a la época actual. Sin embargo, el proyecto tuvo una importante resistencia por parte de comerciantes y vecinos que argumentando la defensa del patrimonio paralizaron las intenciones gubernamentales. El movimiento vecinal (al igual que en el caso del mercado del Born en Barcelona), apeló el recurso patrimonial para lograr que el recinto no fuera derruido, asumiéndose como un agente activador de patrimonio (Ariño, 2002), interpretándolo como un bien público vecinal que distaba del proyecto oficial. Después vino la crisis económica que golpeó con toda su fuerza a Portugal, implicando que el mercado siguiera deteriorándose, sus comerciantes cerrando sus paradas y los clientes ausentándose.

En las diversas visitas al mercado, al caminar por sus pasillos encontré los rostros con arrugas y las miradas profundas de sus comerciantes. Prácticamente todas mujeres mayores que llevan varias décadas en sus comercios que mayoritariamente han sido herencia familiar. Ellas, a través de su actuar cotidiano, ejercen un acto de resistencia, ofreciendo en sus paradas algunas frutas, verduras, quesos y embutidos. Al hablar con ellas[5] mencionaban que las ventas se habían reducido porque los vecinos ya no asistían al mercado. Mayoritariamente se sostienen de lo poco que venden a los extranjeros, es decir, a los turistas que son el principal público, aunque ello no ha implicado que las paradas de alimentos perecederos desaparezcan. Contrariamente, en los últimos años han abierto nuevos comercios regenteados por personasmás jóvenes que básicamente ofrecen imanes, llaveros, manteles y todo tipo de recuerdos para que los visitantes puedan materializar su visita a Portugal.

El estado ruinoso del mercado y sus vendedoras en resistencia me hacen caer en cuenta que justamente ese es el atractivo que tiene el mercado para el turismo. Vuelvo a posicionarme como turista-mochilero-investigador (¿acaso he dejado de hacerlo?), lo que en teoría busca un turista en su viaje es justamente la historia, lo auténtico y lo diferente. Así, el mercado y su estado ruinoso invitan a pensarlo como un monumento arqueológico que nos muestra parte de la historia de la ciudad. Pero este monolito tiene más ventajas, puesto que está vivo, es dinámico y su carácter de mercado “barato, salvaje y sucio” (Gonzáles y Waley, 2012) hace que resulte más atractivo para los visitantes, ya que al practicarlo es posible vivir una experiencia particular…

***La segunda parte del texto será publicada la próxima semana***

Referencias:

Ariño, Antonio (2002), “La expansión del patrimonio cultural”, Revista de Occidente,núm. 250, pp.129-150.

Hernández-Cordero, Adrián y Tutor, Artiz (2015), “Espacio público: entre la dominación y la(s) resistencia(s). CiutatVella, Barcelona”, en: Arico, Giuseppe, Mansilla, Jose y Stanchieri, Marco (coords.), Mierda de Ciudad. Una rearticulación crítica del urbanismo neoliberal desde las ciencias sociales, Barcelona: Pol•len Edicions.

Hiernaux, Daniel y González, Carmen (2014), “Turismo y gentrificación: pistas teóricas sobre una articulación”, Revista de Geografía Norte Grande, núm. 58, pp. 55-70.

González, Sara y Waley, Paul (2012), “Traditional Retail Markets: The New Gentrification Frontier?”, Antipode, vol. 45, pp. 965-983.

 

Notas:

[1] Puede revisarse la interesante discusión de Manuel Delgado al respecto. “Sobre el turista como flâneur y el valor eterno de lo efímero”. http://manueldelgadoruiz.blogspot.mx/2014/07/sobre-el-turista-como-flaneur-y-el.html También “Salvemos a nuestros turistas” http://manueldelgadoruiz.blogspot.mx/2015/03/salvemos-nuestros-turistas.html

[2] Véase Hernández Cordero y Tutor (2015)

[3]En España se nombra paradas a los establecimientos que hay en los mercados.

[4]“Mercado do Bolhão”, Hypotheses, Rogéiro Santos. http://hypotheses.org/16783

[5]Agradezco a Ananda Martins, quien estableció el contacto y tradujo simultánea las conversaciones con las comerciantes. Cuando en el texto me refieroa la tercera persona del singular hago alusión a esta situación.

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